jueves, 12 de abril de 2018

Los cuchillos de combate. Su Origen y Evolución.



Los cuchillos de combate. Su Origen y Evolución.
                                                                                         
                                                                                   

                                                                                                Por José Luis Mignelli
En un cajón hay un puñal.
Fue forjado en Toledo, a fines del siglo pasado;
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Es más que una estructura hecha de metales; los hombres lo pensaron y lo formaron para un fin muy preciso; es, de algún modo eterno, el puñal que anoche mató a un hombre en Tacuarembó y los puñales que mataron a César.
 Jorge Luis Borges. El Puñal

                                                                                                              
Reiteradamente descrito como la más antigua herramienta humana, el cuchillo, voz derivada del latín cultellum, asienta también su prestigio y vigencia en su doble calidad de arma – instrumento. 1) Desde su origen en la Edad de Piedra, durante el Paleolítico Inferior conocido como período Musteriense,   habrían aparecido los primeros cuchillos elaborados preferentemente   en pedernal  u obsidiana o  en su defecto en  ofite, pizarra o cuarzo. 2) Se trataba de instrumentos meramente utilitarios, provistos de anchas hojas con punta redondeada, cuyos filos curvos permitían bajo presión un corte  acabado. Con anterioridad el hacha primitiva desprovista en su origen de empuñadura, había reinado por un dilatado período. También  hubieron  cuchillos elaborados con materiales alternativos y escasa capacidad de corte aunque si de penetración, tales como huesos, asta, marfil, espinas de grandes peces y dientes de animales, algunos de los cuales resultarían alternativamente utilizados en la confección de cabos.

La aparición del cobre en pequeños trozos  y  en yacimientos a cielo abierto, que  a la postre resultaron agotados, permitió a los artesanos la confección de hojas algo  mas duras y resistentes sin llegar a la excelencia, cuyo martillado en frío permitía  obtener un filo relativamente duradero. Su ventaja adicional consistía en ser susceptibles de reparación ante deformaciones y rajaduras, así como de refundidos sucesivos, una vez que los artesanos llegaron a dominar ese  procedimiento. 
   
Similares características mantuvieron en principio gran parte de los cuchillos líticos  durante el interregno del cobre y del bronce (1500 A.C.), así como muchos de los forjados durante la Edad del Hierro (1000 A.C.), con su consiguiente evolución  consistente en la carburización de ese mineral,  que daría  al cuchillo su versión definitiva al proveerlo  de una hoja, su alma y verdadera esencia, dotada de resistencia, dureza y filo durable. Fue también durante la época del  bronce en que aparecieron  los primeros cuchillos de combate, los que requerían de hojas más estrechas, de contorno triangular u ojival, provistas de filos rectos u oblicuos para facilitar su penetración.

Un centro de importancia en la producción de hojas de bronce fue la provincia de Luristan  en la antigua Persia, hoy república de Irán, que se caracterizó por la calidad de su producción total. Así también el Talychistan, región  que deriva su nombre de una lengua iraní  viva conocida como talysh o talyche,  al  sur del mar Caspio y  en Azerbaiyán.

 Dado que el conocimiento de la metalurgia ascendió desde el sur de Europa en el Mediterráneo hacia el norte de ese continente, los artesanos de Escandinavia que vivían los estertores de una dilatada Edad de Piedra, copiaron en pedernal u obsidiana el diseño de las primeras dagas de metal traídas por los mercaderes. Estas copias líticas continuaban llevando  el  consiguiente riesgo de fragilidad, consubstancial a la naturaleza del material empleado, capaz de brindar  filos  cortantes pero también de quebrarse  sin posibilidad  alguna de reparación. Especímenes estos cuyo espacio de tiempo transcurrió  c. 1800/1500 A.C. y es conocido como  Dolktid, o período de las Dagas Escandinavas.

La ventaja del hierro sobre el bronce, metal este último obtenido por la aleación  del cobre con un diez por ciento de estaño y algo de arsénico, en su proporción más idónea, consistía en su abundancia. Su primera fuente de abastecimiento fueron los meteoritos,  conocidos por los sumerios como metal del paraíso y por los egipcios como cobre negro de los cielos. En su defecto  podía también obtenerse mediante hornos cavados en las laderas de las elevaciones montañosas, en los que se depositaba mineral de hierro entre  capas de leña. Al quemarse esta  con ayuda del viento que avivaba la llama en forma continua, convertíase la leña en carbón y el mineral en hierro metálico. En una primera evolución se  obtenía un hierro acerado cuya distribución de carbono estaría lejos de la uniformidad. Solo se obtendría verdadero acero con la debida proporción de carbono, mediante el martillado repetido de la pieza en caliente, en el que los cristales de ferrita y cementita, se convertirán sucesivamente en perlita y austenita, momento indicado para consumar el templado, mediante la súbita inmersión de la pieza en agua fría que la llevará al estado de martensita. Este último estadío requiere a su vez del revenido en caliente,  que eliminará su excesiva fragilidad, brindando resistencia ante los golpes y flexibilidad.

 El hierro fue desarrollado por primera vez por artesanos de las montañas de Anatolia, durante el Imperio Hitita (1500 A.C.), quienes concibieron el modo de trabajarlo, mas  complejo que la  fundición del cobre y el bronce, cuyo producido podía ser volcado en moldes de piedra o arcilla compuestos por piezas dobles. Los hititas guardaron celosamente este secreto frente a  los extranjeros, en razón de la ventaja militar que les confería y  por imperio de la prohibición legal vigente. Lo cierto es que habrían sido los primeros en contar  con armas de hierro, y que las piedras de sus murallas estaban encadenadas unas con otras con zunchos de ese material. No fue hasta la caída de este imperio hacia el 1280 A.C., que el secreto del hierro se expandió  por el medio oriente, y de allí entre griegos y egipcios, llegando más tarde a las islas británicas y el Indostán (1200 A.C.), por medio de la cultura Hallstatt. 3), cuyos artesanos  reprodujeron en principio el diseño de las dagas de hojas triangulares u ojivales de la época del bronce, pero mas tarde desarrollaron nuevos diseños privilegiando hojas más estrechas, vaciadas a dos mesas separadas por una espina, de doble filo y sección romboidal. La  cultura de origen celta La Téne (500 A.C.), 4) que la sucedió, optó en cambio por dagas de un filo  vaciadas a partir del lomo,  diseño que brindaba alternativas utilitarias. Bajo los francos aparecería el Scramasax,  cuyo uso se extendió a  germanos y vikingos, y  consistió  en  un cuchillo de gran porte desprovisto de cruz, cuya hoja vaciada a una mesa, presentaba lomo recto cuyo extremo se curvaba a fin de encontrar el filo para formar la punta. No obstante lo expuesto, en la catedral francesa de Aix  La  Chapelle, se conserva un ejemplar de Scramasax cuya titularidad se atribuye a Carlomagno, *) cuyo lomo remata en un contrafilo incurvado. Definido como  “el arma de los hombres libres”, fue considerado apto para la caza como para  la guerra, y contó con una versión reducida en tamaño entre los pueblos germánicos conocida como Hauswerh y Bauerwerh, al que los franceses llamaron  Braquemard. 5)

Si bién los jefes romanos utilizaron una daga muy corta con hoja de contorno romboidal o triangular llamada Parazonium, no tuvieron las dagas  mayor desarrollo entre ellos, presumiblemente por su similitud con la espada corta que caracterizó al legionario, a la que se agregaría mas tarde la Falcata ibérica provista de  filo en arco. Solo sería a partir de la Edad Media  en que las dagas ganarían mayor difusión entre los distintos estamentos de la sociedad, multiplicándose su demanda y nuevos diseños. En razón de lo expuesto, describiremos sucintamente a algunas de ellas, como la daga Redonda (Roundel dagger), así llamada por cuanto pomo y guarnición eran piezas similares de forma discoidal, aunque el primero podía ser a veces esférico. Conocida por los franceses como “dague á rouelles”, fue portada por los caballeros de Europa occidental entre 1400  y 1559 D.C. Sus hojas presentaban dos filos, aunque también las hubo de solo uno y  de sección triangular o lenticular. Debido a su rigidez, la hoja era apta para penetrar la cota de malla o los intersticios del arnés blanco. La daga Baselard, cuyo nombre deriva de la ciudad suiza de Basel (Basilea), con empuñadura semejante a una letra “i” latina, de molde y mayúscula, o a una “H” recostada sobre la horizontal, por cuanto también en ella pomo y guarnición eran piezas idénticas rectas o curvas, ubicadas en extremos opuestos del cabo. Fue portada por caballeros italianos y alemanes durante los siglos XIV y XV, pero  abandonada por éstos, fue adoptada por civiles y soldados de infantería hasta el siglo XVI. Su evolución final fue la daga Holbein (Holbein dagger), un diseño cuya reviviscencia se operó en la  década de 1930’s con las “dress daggers”, portadas por las SA, SS, NSKK, y NAPOLAS en la Alemania nacional socialista. Dominique Venner y Ch. H. Tavard sostienen, basados en una fuente francesa de 1722, que la daga Holbein estuvo inspirada en un puñal de similar diseño usado por los  romanos, que puede observarse en la cintura de los soldados representados en la columna de Trajano en Roma. Su nombre derivaba de la profusa decoración de sus vainas con escenas de “La danza de la muerte” obra pictórica del pintor renacentista Hans Holbein el joven. La  daga de Gavilanes (Quillón dagger), que data en sus orígenes del siglo XIII y copia los gavilanes (quillons), o defensas característicos de la espada en dimensiones adecuadas a su tamaño. La daga Testicular (Ballock o Kidney dagger), llamada riñonera por razones pudorosas, ya que se caracterizaba por presentar dos protuberancias a cada lado del cabo en calidad de guarnición, que se asemejaban a los genitales masculinos. Los Estiletes provistos de hojas cortas y estrechas de sección triangular o cuadrangular, con filos romos, cortos gavilanes rectos rematados en discos o botones y cabos de madera, asta o metálicos, a veces de forma helicoidal (espiral ascendente), o en forma de una columna formada por figuras geométricas superpuestas. Las daga de Campesinos (Peasant dagger), arriba mencionadas en ocasión de tratarse la evolución del Scramasax entre los pueblos germanos. Los  diversos modelos de  daga de Mano izquierda (Dague main gauche o Left hand dagger), características del siglo XVII y utilizadas  en los  duelos de armas dobles, en los que el Rapier se acompañaba con una daga en la siniestra,  a veces reemplazada por una rodela. La daga italiana de cinco dedos  (Cinquedea), procedente del norte de Italia cuyo nombre deriva para algunos, de los cinco dedos de anchura de su hoja junto a la cruz y para otros, de una antigua daga  veneciana  caracterizada por los cinco dedos de longitud total de su hoja. Apareció la Cinquedea a mediados del siglo XV extendiéndose su uso hasta 1520. Destacábase por su profusa ornamentación con cabos de marfil, madera, hueso o bronce, así como por los canales continuos o fragmentados, que surcaban las mesas confluyendo hacia la punta. Su cruz de estilo arábigo en forma de herradura, curvaba los gavilanes hacia la punta, aunque también los hubo rectos. La Daga Mediterránea (Mediterranean Dirk), fue originaria de Cerdeña extendiendo su influencia a Francia y España. Data en sus orígenes de mediados del siglo XVII,  manteniendo su presencia hasta bien entrado el XIX. Las hubo de uno o dos filos y carecían de cruz, presentando en cambio un elaborado botón de hoja en forma de columna. Cabe asimismo mencionar al Dirk escocés, una daga procedente a veces de restos de espadas quebradas, cuya aparición data de fines del siglo XVII y al “Sgian Dubh”,  voz gaélica que significa pequeño cuchillo negro, portado hasta hoy por los escoceses en la media de su traje tradicional. Este habría surgido a causa de la derrota sufrida por los jacobitas de Stuart en Escocia, a manos de la Inglaterra de los Hannover, en la Batalla de Culloden, librada el 16 de Abril de 1745,  conocida como la “aflición de Culloden”. A consecuencia de la misma se prohibió a los escoceses la portación de su  Broad sword y del Dirk, utilizándose a partir de entonces el “Sgian Dubh”,  de solo tres o cuatro pulgadas de longitud de hoja como símbolo de resistencia. La versión militar de estos cuchillos supone como norma un cabo de ébano labrado en “cris cross”,  guarniciones de plata y pomo con incrustaciones de una variedad de cuarzo conocido como “cairngorm”. Su hoja es de contorno isocélico, de un filo  y vaciada a una mesa, con el lomo trabajado en file work en las cercanías de la empuñadura. Muy pocos presentan canales en sus hojas y los de uso civil pueden tener cabo de asta.

Entre los cuchillos 7) de ataque y defensa del siglo XIX no puede omitirse la mención del Bowie, que comprende para los estadounidenses a todo cuchillo de gran tamaño, incluido el Palillo de Dientes de Arkansas, una daga de hoja aguzada y  doble filo, cuyo uso fue también reglamentado o prohibido, como el mismo Bowie, por algunas legislaturas estaduales durante la primera mitad de aquél siglo; aunque la violencia alcanzaba a veces a las autoridades mismas. Así lo prueba el suceso acaecido  el 4 de Diciembre de 1837 en la Sala de Representantes del Estado de Arkansas, cuando  un cambio de palabras entre el  Mayor J. J. Anthony del condado Randolph y el orador (speaker), en uso de la palabra Coronel John Wilson concluyó con un dramático resultado. La irritación creció al punto de que Wilson poniéndose de pie avanzó hacia Anthony, no sin antes desenvainar un cuchillo Bowie con hoja de nueve pulgadas de longitud. Anthony hizo lo propio desenvainando el suyo propio, que superaba al de Wilson en tres pulgadas más de hoja. Si bien un amigo común intentó infructuosamente de interceder en  la disputa, el choque fatal se produjo. Wilson recibió una cuchillada en un brazo que le produjo un desmayo, por la abundante perdida de sangre sufrida, no sin antes herir mortalmente a Anthony en el pecho. Wilson fue finalmente exonerado y expulsado de la Sala de Representantes, siendo declarado por la justicia culpable de homicidio excusable.

 La historia del cuchillo Bowie es conocida por lo que mencionaremos sucintamente los aspectos más técnicos y controvertidos de la misma. Al parecer el primer Bowie fue un cuchillo rústico de caza, cuya confección habría confiado Rezin Pleasant Bowie a uno de sus operarios llamado Jesse Cliffe, y que obsequió mas tarde a su hermano James**) como arma de defensa. Su diseño correspondía al de una Daga Mediterránea, careciendo por tanto de punta clip, recazo y cruz, al que se adicionó mas tarde por razones de seguridad un óvalo metálico para evitar que en una situación extrema,  la mano resbalara accidentalmente hasta el filo. Éste sería el cuchillo de nueve pulgadas y un cuarto de longitud de hoja, que empuñó James Bowie en la llamada batalla de “Vidalia Sand Bar”. Mas tarde Rezin encargaría al artesano Daniel Searles de Baton Rouge, Louisiana, cuchillos de similar diseño y mejor factura, con los que solía distinguir a sus amistades. Uno de ellos, obsequiado a H. W. Fowler U.S.D., se conserva hasta el presente en el repositorio de El Álamo en Texas. En el invierno de 1830 o 1831, James Bowie habría visitado al artesano James Black del pueblo de Washington, Condado de Hempstead, Arkansas, solicitándole la realización de un cuchillo sobre la base de una plantilla de madera que le entregó como modelo. Dice la tradición que en el momento de retirarlo, Black ofreció  a Bowie por el mismo precio un modelo alternativo, el que incluiría por primera vez un contrafilo incurvado y por el que Jim habría finalmente optado. Sería este el cuchillo con el que se defendió en el frustrado asalto sufrido en el paraje conocido como “Natchez Under The Hills”. Versiones alternativas han puesto en duda que Black haya confeccionado el primer Bowie, su presunta artesanía en la hechura y templado de las hojas, así como de su afamado “hickory test” de aprobación final y hasta su misma existencia. Se ha sostenido también que la punta clip correspondería a un diseño o interpretación del Bowie, realizado por las  firmas inglesas del rubro cuchillería, que introdujeron sus productos en la década de 1830’s, a partir de una visita realizada en 1836 por George Wostenholm, titular de Washington Works de Sheffield, con intención de estudiar las posibilidades del mercado estadounidense para su marca I*XL (combinación de letras cuya fonética inglesa dice: “Yo excedo o supero”). Sin embargo un cuchillo seleccionado por James Bowie para su uso por las tropas de Texas, del que un ejemplar se exhibe en el museo de El Álamo, presenta el clásico contrafilo incurvado. El cuchillo en cuestión había sido obsequiado por el Coronel James Bowie a  Don Augustine Barrera en 1835. B. R. Hughes señala que el Washington Telegraph, en una temprana edición correspondiente al 8 de Diciembre de 1841 y en un artículo titulado “The Bowie Knife”, afirma que el primer cuchillo Bowie fue realizado en el condado de Hempestead, Arkansas, por el artesano James Black para un hombre llamado James Bowie asesinado en El Álamo. Asimismo y en apoyo de esa documentación, el mismo Hughes aporta el testimonio de Gwendolyn M. Burke, nieta de Rezin y por tanto sobrina nieta de James, quién afirmó en una  carta, que su tío abuelo viajó efectivamente a Arkansas a fin  de obtener un cuchillo. Ratifica lo expuesto al señalar “we have all grown up with the understanding that he did.” La afirmación de la autoría del primer Bowie por Black, surgía también de las memorias del gobernador de Arkansas, Daniel Webster Jones quién lo cuidó y protegió, como antes lo habían hecho sus padres, en los últimos años de su vida. A. H. Garland, quién también fue gobernador de Arkansas en el período 1874 – 1876 y dos veces senador de los Estados Unidos, afirma en una carta dirigida al juez W. H. Pope fechada en 1895, que había conocido en su niñez y en el pueblo de Washington a James Black. Sostiene al respecto que era un “blacksmith” y “silversmith” (herrero y platero), procedente de Filadelfia al que los niños llamaban “Uncle Jimmy Black”, quién trabajaba duro y bebía mucho también, perdiendo finalmente su visión como consecuencia de la alta exposición al fuego durante el trabajo en su taller. Garland sostiene que Black relató en mas de una oportunidad, la visita que James Bowie realizó a su herrería, en la que le solicitó la hechura de un cuchillo empleando los mejores materiales disponibles, en base a una plantilla que le suministró confeccionada en madera blanda. Ante la requisitoria de Black, Bowie le habría manifestado que necesitaba el cuchillo como arma para su defensa personal, durante las travesías que solía realizar por el dilatado estado de Arkansas. Sin perjuicio de errores y contradicciones, varios autores confirman  la historia de James Black, como hacedor del primer  Bowie, entre ellos Maro O. Rolfe (Arkansas, A History. Madison, 1904), Fay Hempstead (Pictorial History of Arkansas. Saint Louis, 1890), Weston A. Goodspeed (Biographical and Historical Memoirs of Northest Arkansas. Chicago, 1889), W. H. Pope (Early days in Arkansas. Little Rock, 1895), Dallas T. Herndon (High Lights of Arkansas History. Little Rock, 1922) y hasta el mismo Raymond W. Thorp (Bowie Knife. Albuquerque, 1948), quién los cita.

Lucy Leigh Bowie descendiente de la familia, escribió  en 1916 que los hermanos Bowie viajaron al norte en 1832 con destino a Filadelfia, a fin de que Rezin recibiera asistencia médica del Dr. Pepper, un acreditado médico de esa ciudad,  por un problema en su vista. Rezin aprovechó la oportunidad para visitar también al artesano Henry Schively, domiciliado en el 75 de la calle Chestnut de aquella ciudad, a quién exhibió uno de sus cuchillos. Mejorado el diseño, el artesano lo colocaría mas tarde en el mercado.  La versión introducida por Schively  presentaba  una hoja acortada a solo ocho pulgadas de longitud total, con recazo plano y una cruz de cortos gavilanes.  Mantenía sin embargo el lomo recto pero con un profundo bisel en forma de media luna, practicado en solo una de las mesas.

Debe decirse que el contrafilo incurvado no constituía una novedad en esa época, ya que algunas armas blancas del medio oriente y sus copias europeas,  presentaban en el remate de sus hojas un pequeño contrafilo en forma de media luna. Robert Barincou en un trabajo titulado “Le Bowie Knife”, exhibe un ejemplar de bayoneta de taco española del siglo XVIII, de su propia colección, biselada y vaciada a una mesa, que remata también en un prolongado contrafilo incurvado. Una variante de la “spear point” y de la “clip point”,  descrita por Harold L. Peterson fue la “slanted point”,  consistente en un contrafilo inclinado pero recto, de posición oblicua respecto del lomo y el filo de la hoja.

Numerosas firmas inglesas introdujeron cuchillos Bowie en el mercado americano de aquella época, entre ellas  Joseph Rodgers,  Moss & Gambles, James Rodgers & Co., Joseph Allen & Son, E. M. Dickenson,  William Jackson & Co., John Lingard, y Wade & Butcher. La demanda de estos cuchillos se incrementó en ocasión de la guerra entre Méjico y Estados Unidos (1846 -  1848), que concluiría con el tratado de Guadalupe Hidalgo de ese último año,  así como en ocasión de la fiebre del oro en California  y de la guerra entre los estados, en la que aparecerían los “Battle Bowies” de rústica hechura, con una empuñadura guardamano conocida como “D – guard”,  y largas hojas con punta clip o de lanza. Los Bowies de fina factura inglesa solían presentar leyendas alusivas a la ocasión y al  comprador, como “California Knife” o “Good as Gold” durante la fiebre del oro que dio comienzo en  1849,  o  “Death to Abolition” durante la Guerra de Secesión (1861/65), para el mercado confederado. Una de sus posteriores evoluciones pudieron ser los “folding bowies”, plegables de tamaño reducido, producidos por firmas inglesas como Samuel C. Wragg, R. W. Butcher, o R. J. Lingard. Así también los tardíos bowies de San Francisco, con cabos finamente decorados, hojas “spear point”, guarnición o cruz apenas insinuada y vainas enteramente metálicas de plata; producidos por las prestigiosas  Michael Price o Will and Finck  de aquella ciudad.  La segunda produjo también las llamadas “Push Daggers”, con cabos de posición transversal respecto de sus hojas de doble filo y mesas separadas por una cresta, que obligaba a empuñarlas en forma parecida a un Katar. Recreadas hoy por Cold Steel, también existen versiones realizadas por artesanos de la talla de James J. Barry, Bob Hayes o Stephen Schwarzer, entre otros. 
La decadencia del Bowie fue consecuencia de la evolución de las armas de fuego, ya que las pistolas de percusión, avancarga y monotiro, cedieron su paso a los primeros repetidores de “cap and ball”, y estos últimos  desplazados a la vez por los revólveres de retrocarga y cartucho metálico, con el consiguiente aumento del poder y secuencia de fuego a partir de la década de 1870, circunstancia por la que el cuchillo pasó a desempeñar un papel secundario en la defensa personal.

Más allá de los conflictos que el uso de los Bowies  ocasionaron entre civiles,  de lo que dan buena cuenta las prohibiciones dictadas con fuerza de ley por las legislaturas de Mississippi, Alabama y Tennessee, su producción fue oportunamente dispuesta en el campo estrictamente militar. Entre estos bowies de uso castrense, cabe mencionar en primer lugar al Hicks, de 1840, fabricado por Andrew Hicks de Clevelandd, Ohio, con destino a un arsenal  desconocido. Este presenta cabo de  palo de rosa, provisto de pomo y   guardamano  parcial de bronce sujetos por numerosos tornillos y hoja con punta clip. Un modelo de 1849,  fue provisto en cambio con una hoja “spear point” y  marcas de ejército (U.S.), en el recazo de  la misma.  Su producción  había sido confiada  a  Ames Manufacturing Company de Cabotville, Massachusets, para su uso por  los “Mounted Rifleman”.

 Se produjeron también cuchillos bayoneta Bowie, como el Dahlgren, diseñado por el almirante homónimo para ser engarzado en el fusil Plymouth Whitneyville (1861/62), con marcas de la marina (U.S.N), utilizado durante la Guerra de Secesión. Su hoja de doce pulgadas de longitud correspondía también al estilo “spear point”,  con grandes biseles y contrafilo en ambas mesas en las inmediaciones de la punta. Fabricado por Ames, la cruz con anillo era de bronce y el cabo, de bronce y nogal. Mucho después adoptaría Estados Unidos un cuchillo bayoneta Bowie para el  Krag Jorgensen 1892/94/96, calibre .30 - 40, así como un bolo machete bayoneta experimental para el mismo fusil, del que solo se habrían fabricado cincuenta ejemplares,  mas adecuado al parecer para su uso en la jungla  de Filipinas Un último Bowie denominado V44 sería incorporado en 1934 como cuchillo de supervivencia, realizado por firmas americanas como Case, Collins, Western y Kinfolks, para su uso por el personal de vuelo que operaba sobre las selvas de Panamá y Hawai. Se conocen también ejemplares de terminación menos esmerada y procedencia australiana, fabricados por Mars de Brisbane, Marsden de Sidney, y  la Dufor Forge. Una versión tardía de este cuchillo fue el apodado “Carlson’s Raiders Gung Ho Knife”, para uso de los Marine Raiders, del que solo se fabricaron mil unidades numeradas. El cabo y la cruz de esta serie, consisten en una pieza única de aluminio pintada de verde. Su hoja más pesada y sin las goteras que caracterizan la del anterior, tiene una longitud de nueve pulgadas y un cuarto.

También en España se produjeron cuchillos bayoneta Bowie en cantidades limitadas, como el modelo 1898 para la carabina Mauser Nro. 2,  destinado a la Compañía de Aerostación. La Fábrica de Toledo produjo solo cuarenta unidades de este modelo, con filo parcial en arco y contrafilo incurvado. Una segunda versión de carácter experimental, con destino a los cuerpos de Artillería e Ingenieros, poseía en cambio una hoja recta de mayor longitud, también con punta clip.

Entre los cuchillos de combate del último tercio del siglo XIX no deberíamos omitir al cuchillo de abordaje español de 1867, con hoja de tipo yatagán y doble filo, del que nos habíamos ocupamos oportunamente. Estados Unidos por su parte adoptó en 1880 y 1890 dos cuchillos de ancha hoja vaciada a dos mesas separadas por una espina y punta de lanza, conocidos como “Hunting” e” Intrenching Knife” respectivamente, cuyas vainas podían  sujetarse del nuevo cinturón porta cartuchos Mills Woven. En ambos  modelos el cabo era de madera y gallonado, presentando el primero guarnición de hierro y de bronce el segundo. Se habrían fabricado más de once mil ejemplares de estos cuchillos en el período 1881 – 1893. Sus antecedentes inmediatos pudieron ser las bayonetas de cubo de tipo pala (trowell),  modelos 1869 y 1873 para el fusil Trapdoor Springfield. La última de ellas presentaba un cubo que podía rotar parcialmente para recibir en forma complementaria un cabo en madera de nogal, que facilitaba su uso como pala;  tarea que  también desempeñaba eficazmente la  “intrenching tool” de 1880,  con cabo de madera gallonado. Otro antecedente pudo ser el cuchillo bayoneta pala bowie de 1870, diseñado por el coronel  Rice del 5° Regimiento de Caballería, con cabo escamado de bronce y cruz con anillo del mismo material, hoja con lomo aserrado y punta clip, producida por Ames. Si bien W. H.  Cole no lo menciona, si lo había hecho Willam F. “Bufalo Bill” Cody en sus páginas autobiográficas, describiéndolo como  “arma y útil de labranza y construcción a la vez, y sobre todo muy apta para cavar trincheras …” Su característica distintiva fue la posición invertida de su hoja que girada en 90°,  sitúa el cabo en una posición equidistante, respecto del lomo y del filo, facilitando su uso como pala.

En ocasión de la primera guerra mundial los alemanes estuvieron provistos con sus “nahkampfmesser” o cuchillos para el combate cercano, fabricados por acreditadas firmas de Solingen, como D. Peres, J. H. Becker, E. Busch, Clemen & Jung, Richard Abr. Herder, H. Koller, J. A. Henckels, Robert Klass, Carl Eichorn, Anton Wingen, Puma Werk, y Eduard Wüsthof entre otras. Los estadounidenses introdujeron por su parte los modelos “U.S. 1917 – 1918 trench knife”, provistos con  hoja de sección triangular de nueve pulgadas de longitud y empuñadura en madera de nogal, que contaba adicionalmente con una manopla o puño guardamano. Fueron producidos por Henry Disstone & Sons responsable de su diseño, así como por Landers, Frary & Clark, 6) entre otras firmas americanas. Un modelo más elaborado correspondiente al mismo conflicto fue el “Mark 1 trench knife”, también con manopla y hoja vaciada a dos mesas, doble filo y sección romboidal, basada en un diseño francés de 1916. Su empuñadura consistía en una pieza de bronce fundido con el nombre y año del modelo grabado en ella,  provista adicionalmente de un pomo rompe cráneos.  (skull crusher). Desarrollado en Francia por la firma Au Lion para el ejército expedicionario americano, su producción también incluyó a firmas estadounidenses  como L.F. & C., H.D.S., y Oneida Comunity Ltd.

Por su parte los franceses contaron en la ocasión con cuchillos de emergencia fabricados con hojas de la espada bayoneta Lebel de 1886. Algunos llevaban las iniciales de su fabricante como CV (Chéron Vogt et Cie.), o GP (Georges Pagé). Otros consistieron en conversiones de arsenal de la espada bayoneta Gras modelo 1874, o del sable bayoneta yatagán para el fusil de aguja Chassepot modelo 1866. Su mejor esfuerzo fue el excelente cuchillo – puñal modelo 1916, provisto de una hoja con doble filo, vaciada a dos mesas separadas por una espina y sección romboidal. En el talón de las mismas figuraba el nombre de su fabricante de la ciudad de Thiers, como Astier o Prodon, a los que Bernard Levine agrega los de Besset, Conon y Bernard.

Una de las dagas de combate con mayor difusión en tiempos también pretéritos pero  más cercanos, fue la utilizada y diseñada específicamente, para los comandos ingleses durante la segunda guerra mundial. Después del fracaso del ejército expedicionario británico y su dramática evacuación desde las playas de Dunkerke,  Winston Churchill había enviado al Gral. Ismay una carta fechada el 4 de Junio de 1940, en la que expresaba su deseo y necesidad de formar tropas especiales altamente entrenadas, para dar golpes de mano tras las líneas enemigas en el continente. La dotación inicial de quinientos hombres y un cuartel general compuesto por 35 oficiales,  fue dividida en diez cuadros integrados por 37 hombres de acción y tres oficiales. El nombre “comandos” fue copiado de una fuerza homónima  Bóer, durante la guerra del Transvaal (1899 – 1901), en la que el propio Churchill había participado en su juventud.

Los capitanes William Ewart Fairbairn y Erik Anthony Sykes, con servicios acreditados en la Policía Internacional de Shangai, fueron seleccionados para su entrenamiento, siendo el primero de ellos autor del libro Get Tough. Los primeros cuchillos de combate utilizados por los comandos ingleses fueron los modelos RBD de Wilkinson, el BC 41 y el Midle East Knife, incluyendo dos de ellos una manopla guardamano. El binomio Fairbairn – Sykes no los consideró suficientemente adecuados a los propósitos de la nueva unidad y con autorización del War Office, contactaron a John Wilkinsom – Latham de la acreditada fábrica de espadas Wilkinson Sword Ltd., de Londres. Entre los tres concibieron la producción de una daga que al parecer, estaba inspirada en un diseño anterior del Capitán Samuel Sylvester Yeaton de los USMC.

Se conocen tres modelos (patterns), originales de la daga. El primero de ellos (1941), reconoce a su vez  tres versiones o evoluciones sucesivas. La primera de ellas presenta una hoja de acero de siete pulgadas y media, de doble filo, vaciada a dos mesas separadas por una espina y pulida a espejo. Posee un recazo plano y una cruz recurvada de tres pulgadas de longitud. El recazo lleva de un lado la leyenda The F – S fighting Knife, la  que alude a sus diseñadores y en el otro el nombre de la empresa que la produjo, arriba mencionado. Su cabo era de bronce niquelado y segrinado a mano, lo que elevaba su costo de producción en tiempos de guerra y escasos recursos. La segunda versión semejante a la anterior, se diferenciaba por la longitud de la cruz acortada ahora a dos pulgadas. En una tercera versión,  igual a las anteriores, la cruz es sencillamente levemente recurvada.

En el segundo modelo (1941), el recazo fue eliminado y la cruz es recta. La hoja continua vaciada a dos mesas separadas por una espina, con excepción de un pequeño triángulo plano junto a la guarnición. Al parecer, este se debía a que las hojas ya no se forjaban a mano, circunstancia que elevaba su costo, utilizándose a partir de ese momento un martinete mecánico.

En el tercer modelo (1943),  considerado definitivo se eliminó el pequeño triángulo, el cabo dejó de ser de bronce segrinado, presentando un gallonado formado por círculos concéntricos.  El material empleado en el mismo era una aleación y todo el  acabado (cabo, cruz y hoja), era de color negro.

La multiplicidad de pedidos por parte de otros cuerpos, motivaron que su producción se extendiese a otros fabricantes, algunos desconocidos hasta hoy como las marcadas  B2,  y  el “broad arrow”  de aprobación británico. Diseños alternativos a la daga F –S, fueron dos versiones americanas llamadas V 42 con pomo redondo o cónico, fabricadas por Case en 1943 de las que se produjeron 3.600 ejemplares con destino a los depósitos navales. Conocidas como Comando Ranger Knives, fueron utilizados por la First Special Service Force, llamada también “Devils Brigade”. Otra alternativa fue el USMC Raider Stiletto, fabricado por Camillus Cutlery Co. de N.Y., del que una canción de época (1943), aseguraba que “había sido forjado en el mismo infierno”. Utilizado por los “Roosvelt’s Raiders”,  su hoja alcanzaba siete pulgadas y un cuarto de longitud. En 1991 se realizó una versión mejorada y conmemorativa del mismo, la que fue encargada a H. G. Long de Sheffield (c. 1846). En cuanto a la daga F – S  primigenia, sería recreada a fines del siglo anterior, con siete distintos modelos diseñados por el Teniente Coronel Rex Appelgate, ex miembro de la Oficina de Servicios Estratégicos de los Estados Unidos durante la guerra  y el mismo  Fairbairns. Más fuertes y utilitarias que las originales, ya que el punto álgido de aquellas había sido siempre su fragilidad y falta de versatilidad para funciones complementarias. Los seis modelos de hoja fija de la nueva versión fueron confiados a Böker de Solingen y el plegable a Gerber de Portland, Oregón. Todos ellos con hojas blastinadas.

Sin embargo el grueso de las fuerzas estadounidenses optaron durante el conflicto por cuchillos más fuertes, que constituían una solución de compromiso entre letalidad y funcionalidad para usos alternativos, de ahí su descripción como “combat utility knives”. Entre los múltiples cuchillos ofrecidos por las fábricas americanas para los soldados que marchaban al frente, como Cattaraugus, Imperial, Robeson, Geneva, o Ka - Bar, junto a versiones artesanales de mayor costo y calidad, como el modelo Nro. 1 de Randall, o los ofrecidos por John Ek, deben mencionarse los modelos oficiales: USN Mark 1, USN Mark 2 y su similar USMC que se diferenciaba  del anterior por la sola inscripción en su recazo de las siglas de la  infantería de marina estadounidense y su vaina de cuero. Estos cuchillos   presentaban  hojas con diferentes acabados, punta clip, vaciadas a una mesa y provistas de un solo filo. Los dos últimos modelos presentaban además una “blood gooter” en cada mesa, destinadas en rigor a aligerar su peso. En todos ellos las empuñaduras estaban constituidas por rodajas o arandelas de cuero. En 1942 se adoptó el cuchillo de trinchera M3 del que nueve firmas estadounidenses fabricaron aproximadamente 2.600.000.- ejemplares entre 1943 y 1944; entre ellas A.C.C., Camillus, Utica, Pal y Böker de U.S.A. ***) Este cuchillo considerado muy eficiente, evolucionaría finalmente en el cuchillo bayoneta M4 concebido en primer lugar como cuchillo y secundariamente como bayoneta para la carabina M1.  Así lo establece su descripción oficial en inglés “bayonet Knife” y no “knife bayonet”, aplicado a los adoptados en el último tercio del siglo XIX. El M3 es en rigor un puñal provisto de filo, contrafilo en el último tercio y punta, y la empuñadura se compone también de rodajas de cuero, con  pomo y cruz de acero, uno de cuyos extremos se inclina unos 40° hacia la punta. Este diseño de hoja continuó en uso hasta nuestros días, para los cuchillos bayoneta M5, M6 y M7 destinados a los fusiles M1, M14 y M16 respectivamente.

Los alemanes por su parte, continuaron utilizando durante el nuevo conflicto sus cuchillos de trinchera de la primera guerra mundial así como nuevos diseños, algunos marcados   con la sigla RZM, correspondiente al Departamento de Ordenanza del Reich.  Desarrollaron asimismo poco antes de su inicio (1937), el cuchillo de gravedad para paracaidistas, cuyo uso se extendió a la Luftwaffen, fabricado por la  Metal Fabrik Plant (Stephens) y por Gebrüder Weyesberg (Hughes). Remozado en 1975 por Carl Eickhorn y Othello en la República Federal Alemana para su Bundeswehr, pero utilizando en esa oportunidad materiales modernos y piezas reemplazables.  La primigenia versión alemana  había sido copiada por los británicos durante la  misma guerra, circunstancia acreditada por su similitud con el posterior Ibberson Gravity Knife. En cualquiera de sus dos versiones se trataba  de un cuchillo utilitario para uso de paracaidistas enredados, provisto de una hoja alojada en el interior de la empuñadura, que puede ser accionado con una sola mano, mediante un mecanismo de destrabe y que utiliza a la fuerza de gravedad para su apertura. Complementariamente, podía tener o no una lezna en el otro extremo de la misma. Un intento por reproducir la daga F – S por parte de los alemanes, pudo ser el modelo experimental realizado por Peters Daniel Krebs de Solingen en 1942, basado en especímenes capturados en el fallido raid a Dieppe. El arma en cuestión, íntegramente construida en acero y enteramente empavonada, posee hoja de doble filo con dos mesas separadas por una gotera que alcanza casi a la  punta, y cruz con largos gavilanes con sus extremos curvados hacia el pomo.

Numerosos cuchillos de combate fueron utilizados por los americanos durante la guerra de Vietnam, entre los que  se destacan en atención a la fama adquirida, los destinados al SOG, sigla correspondiente al Studes and Observation Group, dependiente del  Military Assistance Comand Vietnam y respecto de los cuales, no se supo a veces con precisión el nombre y lugar específico del fabricante, aunque su origen fuera claramente asiático llevando algunos de ellos la inscripción Japan Sword. Es curioso que la prestigiosa empresa SOG Speciality Knives con domicilio en Lynnwood. WA., cuyo nombre rememora a aquel afamado grupo de estudio y observación, tampoco explicita hoy el lugar de origen de sus productos. Otras marcas preferidas por los militares en el conflicto fueron los modelos producidos por Randall, Gerber, John Ek, Marble, Milpar, Ruana, Western, Kevin Parsons y  Buck. Entre los plegables mencionaremos al C – 4, un modelo experimental destinado a desarmar explosivos, del que sólo se produjeron 200 unidades. Junto a ellos continuaron utilizándose los oficialmente provistos Mark 2, con marcas de ejército (U.S.), que con lomo liso o aserrado produce hoy Ontario además de KA – Bar, este último con presentación y terminación esmerada. 8)

En la segunda mitad del siglo XX continuaría multiplicándose el número de cuchillos militares desarrollados por empresas como Gerber con sus dagas Mark 1 y Mark 2 (1967), así como su más tardío cuchillo Patriot para paracaidistas militares y modelos para sobrevivencia en condiciones extremas. También el modelo Astro de Randall, diseñado como cuchillo de supervivencia por el artesano W. D. “Bo” Randall y el astronauta Gordon Cooper,  para los integrantes de la misión Mercury de la Nasa. La firma Glock de Austria presentó su feldmesser 78, económico, de buen diseño y calidad, para dotación de la GSG 9, sigla que identifica a la policía antiterrorista, a partir del cuchillo bayoneta para el fusil Steyr St. G 77. En Alemania Puma Werk y Robert Klass fabricaron un nuevo cuchillo de combate para su Bundeswehr  diseñado por Eickhorn, responsable también del desarrollo y producción del cuchillo bayoneta KCB, sigla que encierra las funciones de cuchillo, cisalla y bayoneta, para el fusil Stoner, que puede ser utilizado sobre líneas eléctricas con la prevención de no tocar la cruz. El modelo estuvo inspirado en un diseño  soviético para el Avtomat Kalashnikova AKM, a nuestro juicio de inferior terminación. También la marca SOG introdujo nuevos cuchillos de combate, entre ellos el Pentagon  y el SEAL Pup Elite, con  cabo y guarnición en una sola pieza de Zitel  destinado como su nombre lo indica, a los  comandos de aire, mar y tierra  de la marina estadounidense. Bajo la denominación Sog Bowie 2.0, también reproduce hasta hoy un modelo oportunamente utilizado por el MACV – SOG en Vietnam.

En nuestro país Fabricaciones Militares produjo el cuchillo AB 0200, muy sólido y bien manufacturado, pero que nunca tuvo carácter reglamentario. También versiones del cuchillo bayoneta del fusil FAL provistos por alguna razón de un falso pestillo y apaga llamas, que lo convierte de hecho en  bayoneta de parada, las que siempre se caracterizaron por presentar un mecanismo de engarce simulado en el pomo. Se realizaron asimismo conversiones del sable bayoneta modelo 1909 y del machete de artillería del mismo año, a cuchillo de combate para la infantería de marina y de paracaidista respectivamente, proveyendo al  último de una doble punta clip. Más tarde empresas como Jorfra, Erizo y Yarará comenzaron a producir diseños específicos para distintas especialidades de las Fuerzas Armadas, así como  los artesanos Perpiña y Porcel de Rosario para  Gendarmería Nacional. El primer antecedente de un cuchillo de combate para la República Argentina, pudo ser  el diseñado por el Sr. Miguel Enrique Manzo Sal en 1952, para una hipotética futura ejecución por Fabricaciones Militares, con hoja de doble filo y empuñadura de cuero, descrito en detalle por Abel A. Domenech en El Cuchillo Táctico.

Culminamos este brevísimo relato acerca del origen y evolución de los cuchillos de combate en el mundo occidental, señalando que la prestigiosa Puma Werk de Alemania  (c. 1770), presentó al filo del cambio de siglo su cuchillo  Tac, modelos 1, 2 y 3 con punta  Tanto, del que se decía que lucía capaz de forzar la tapa de acceso a un tanque T 56. Asimismo tanto Puma como Eickhorn, introdujeron por aquellos años sus propias versiones del cuchillo de campo Glock.

     Referencias:

1)      Señala Michel Noiret que en la cosmogonía azteca el cuchillo de silex o Tecpatl, constituía una divinidad por ser hijo de la diosa universal que lo engendró (¿o lo concibió y dio a luz?), durante la edad de fuego. Repudiado por sus hermanos en razón de su extraño aspecto,  éstos lo arrojaron a la tierra partiéndose en mil pedazos y multiplicándose en otras tantas divinidades. Lo cierto es que el cuchillo ha cumplido una función ritual asociada a sangrientos sacrificios, así como  también se constituyó en algunos casos en símbolo de la autoridad político militar. Ello no obsta a la utilidad del mismo desde tiempos primitivos y por ello es calificado por Dominique Pascal como “primer útil y primera prolongación de la mano” del hombre. Dice Abel A. Domenech (Del Facón al Bowie), que el ancestro del primer cuchillo apareció dos millones de años atrás, y “fue obra del Australopitecus, ese lejano antecesor del hombre. La herramienta en cuestión fue un simple trozo de piedra rota accidentalmente, o naturalmente, cuyo filo sorprendió de alguna manera a la primitiva mente de nuestro antepasado.” Mas tarde llegarían las etapas del astillado mediante el procedimiento de golpear unas piedras con otras, un filo alternativo en el borde opuesto y una punta aguzada que le permitiría su utilización como lezna.
2)      El pedernal consiste en concreciones recubiertas por una pátina llamada sílice. Dice Harold L. Peterson que en Escandinavia y en especial en Dinamarca podían hallarse bellísimas piedras de silex, cuyos  colores variaban desde el amarillo al  ámbar, o a un marrón oscuro casi negro. El cuarzo por otra parte podía encontrarse en diversos colores tales como rojo, verde, negro y blanco. Por su parte Frederick Wilkinson, apunta la existencia de los eolitos o piedras del amanecer, formadas por choques casuales o por la acción de las olas y el viento, utilizadas por el hombre primitivo como armas arrojadizas.
3)      Civilización de la alta Austria correspondiente al bronce tardío y primera época del hierro. (c. 700/500 A.C.)
4)      Civilización de origen celta correspondiente a la segunda época del hierro. (c. 400 A.C.)
5)      Al parecer nunca habría quedado en claro entre los investigadores, la etimología y semántica de  palabra “scramasax”, utilizándose alternativamente la expresión “hand sax.”  Aun así, señala H. L. Peterson  que el termino “sax” podría aludir a una espada corta de un solo filo y el prefijo “scrama”, a un instrumento con capacidad para provocar heridas. Por su parte el malogrado historiador y experto en armas francés Dominique Venner, señala que el nombre procede de los romanos y deriva del latín “secare”, que significa cortador o talador.
6)      Dice Bernard Levine que la firma Landers, Frary & Clark se originó en los años 1862/63, convirtiéndose en  corporación en 1865. En 1933 llegó a ser la empresa del rubro cuchillería más importante del mundo, cesando sus actividades en 1954.
7)       Todo cuchillo se compone básicamente de dos piezas, una hoja provista de una espiga, de vástago o completa y un cabo, a las que puede adicionarse otra intermedia en calidad de separador en  diseños más elaborados. Esta última puede consistir en una cruz, virola, guarnición o bolster, a las que podría agregarse el botón de hoja, aunque en rigor este forma  parte de la misma, como puede observarse en la daga mediterránea y en un  sucedáneo nativo de la misma, nuestro cuchillo criollo. Omitimos el tratamiento de los machetes por consistir estos en una herramienta o útil de trabajo, que sólo ocasionalmente puede utilizarse como arma defensiva, tales como el Collins de 1945, de la prestigiosa y desaparecida casa de Hartford, Connecticut, o el utilizado por los cuerpos médicos de la U.S.M.C., cuya punta redonda le restaba intencionalmente carácter letal, producido entre otras firmas por Chatillon de New York. No obstante  dice Gilles Bongrain, que el mote “machette” procedería de una voz griega que significa “el sable”, la que apunta específicamente a un arma blanca muy concreta. En cuanto al Dirk Naval y el Couteaux Castrense, si bien fueron y son armas de combate, devinieron finalmente en un símbolo de la autoridad militar, para ser portadas en calidad de “dress dagger” por oficiales y cadetes de institutos militares. El Dirk naval había sido introducido en Inglaterra a fines del siglo XVIII, en tiempos de la vela, para su uso a bordo o en tierra firme, aunque su reglamentación fue errática, haciéndolo Estados Unidos poco después (c. 1802). Las hojas podían ser curvas, o rectas con uno o dos filos y los cabos de diversos materiales como marfil, hueso, o “skin fish”, piel de tiburón o de raya, que por su rugosidad aseguraba un buen “grip”. Una alternativa a los cuchillos de hoja fija fueron los plegables, cuyo origen se remonta al parecer a los romanos, como la navaja, en su versión específica para afeitar realizada como las tijeras en acero muy templado ausente de revenido, y que junto a las cortaplumas o cuchillos de bolsillo, conformarían con las chairas destinadas a asentar filos, el rubro de la cuchillería. Este incluiría además a las  armas blancas cortas como el puñal y la daga. La voz navaja podría derivar del latín “novaltis” que significa renovación, en alusión a la renovación diaria del rostro a la que eran afectos los romanos,  logrado mediante la acción de afeitarse con las primeras navajas. Abel A. Domenech citando a J. B. Himsworth, señala que para este autor los primeros plegables deben atribuirse a los romanos y datarían del siglo I de la Era Cristiana. Por su parte W. L. Cassidy entiende que los plegables pueden proceder de la agricultura (versión de cuchillo que se produce hasta el presente por varias firmas, para su utilización en injertos), o de una  evolución de la navaja de afeitar. (Vid Abel A. Domenech O.C.). Por su parte Bernard Levine  ilustra un ejemplar de plegable romano que dataría de los siglos dos a cuatro de nuestra era, cuya empuñadura representa a un perro persiguiendo a una liebre. En otro ejemplar de origen galo romano (c. siglos tres a cuatro D.C.), el motivo es una pareja humana abrazándose. Ambos presentan empuñadura de bronce y carecen de resortes, por lo que operarían con sólo un remache en un extremo del cabo, que  permitía a la hoja bascular. En el campo militar los plegables llegarían a ocupar su lugar, con diseños como el “Navy Pilot’s” de la marina americana producido por Colonial, provisto con un pouch de lona marcado U.S.N., o el “Escape Pocket Knife”, un multihojas que prevé entre otras piezas una tenaza en un extremo del cabo,  fabricado para la Oficina de Servicios Estratégicos de los Estados Unidos. Camillus y Ulster, fabricaron oportunamente cortaplumas de cuatro hojas en acero inoxidable, provistas de una hoja maestra, punzón, abrelatas, destornillador y descapsulador de botellas, con marcas de ejército (U.S.) o de la marina (U.S.N.), aunque  sin duda el diseño mas afamado de esa tipología fue el “soldier” suizo,  producido  por Victorinox y Wenger. El mismo, fue objeto de sucesivas evoluciones desde su creación a fines del siglo XIX, siendo  reemplazado en 2007  por un “folding knife” multiuso, cuya hoja maestra posee el nuevo sistema de apertura rápida con una sola mano y filo aserrado concebido por Spyderco. El nuevo modelo producido por Victorinox, es alternativamente realizado por esta firma en versiones para el Bundeswehr de Alemania y la Dutch Marine Air Force Service.
8)      Entre los cuchillos preferidos en la guerra de Vietnam y por fabricante, M. W. Silvey menciona a los siguientes: los modelos 1, 2, 14, 15, 16, 17 y 18 de Randall, los correspondientes a los nros. 1, 2, 3, 4 y 6 de John Ek,  las primeras versiones del “Pilot’s Survival Knife” realizadas por Marbles y Milpar con mayor longitud de hoja, la versión del cuchillo no magnético para la marina producido por Imperial Cutlery Co., el Buck modelo 120 y una versión del Mark 2 con lomo aserrado marcado “Rangers”. También otros modelos de Randall, con hojas procedentes de Solingen, ya que por ser esta firma un taller artesanal y por tanto con capacidad de producción limitada, no podía cumplir con toda su demanda en tiempos de guerra, motivo por el cual también comercializó  dagas F – S de fabricación inglesa.  Como curiosidad señalaremos que el veterano de origen “mohawks” Peter La Gana titular de A.T.Co., produjo un Tomahawk con destino a las tropas en el frente de batalla;  arma de combate que hoy forma parte del equipo del “soldado del siglo XXI”, previsto en el  programa del Pentágono.

Llamadas:

*) Emperador (Imperator Augustus), del Imperio Franco o Carolingio ubicado en el centro del Mediterráneo (774 – 843 D.C.), e hijo del rey Pipino el Breve. Coronado por el Papa León III en Roma en 800, vivió y murió en la ciudad de Aquisgrán (Alemanía). Combatió entre otros a los musulmanes que procedían de España, creando la llamada “Marca Hispánica”. Es considerado una figura prestigiosa, protector del papado y padre de la Europa occidental.

**)Coronel James  Bowie (1796 – 1836), revolucionario independentista, texano por adopción, muerto en ocasión del asedio y asalto a la Misión de El Álamo en San Antonio de Béxar, Texas, por las tropas del ejército de México, comandadas por el Mariscal Antonio López de Santa Anna.
La familia reconoce como antepasado a John Bowie, un escocés “Highlander” del linaje Campbells de Argyle, radicado en Maryland en el siglo XVIII. Rezin Bowie, padre de James, combatió en la guerra de la independencia americana bajo las órdenes del Gral. Marion. Encontrándose prisionero en Savannah se relacionó y contrajo matrimonio con una dama de la familia Catesby Jones. El matrimonio que vivió sucesivamente en Georgia, Tenessee y Louisiana, tuvo siete hijos, cuatro varones y tres mujeres. Rezin (hijo) y James fueron muy unidos y socios en empresas de agricultura (cultivo de algodón y caña de azúcar), compra venta de tierras, y tráfico de esclavos en relación con el pirata de la Barataria y héroe de Nueva Orleáns Jean Lafitte; dominando ambos hermanos los idiomas francés y español. James Bowie habría arribado a Louisiana con su familia a los cinco años de edad, instalándose en la Parroquia de St. Mary en el Bayou (canal) Teche, aunque más tarde se mudaron al Distrito de Opelousas. En 1831 contrajo matrimonio con María Úrsula de Veramendi, hija del Vicegobernador de Texas y Coahuila Juan Martín de Veramendi, la que le dio dos hijos.

***) Hermann y Robert Böker fabricantes de espadas de Solingen,  se establecieron en Estados Unidos en 1837. Herman fundó H. Boker & Co. en New York, y Robert la Casa Roberto Boker de México, importando productos del rubro cuchillería desde Alemanía e Inglaterra. No fue hasta 1869 en que un primo fundó  Heinrich Böker & Co., en Solingen, enviándoles sus productos de la marca “Böker- Tree Brand”, a fin de comercializarlos en el mercado americano. Las barreras aduaneras de 1891 los obligarían mas tarde a producir, motivo por el que compraron a la Valley Forge Cutlery Co. de Newark, New Jersey. Actualmente Böker U.S.A es una sucursal de Heinr. Böker Baumwerk GmbH. de Solingen. Una nueva filial de la Casa Matriz en China, produjo en 2007 bajo la marca  Böker Plus, una réplica del cuchillo de trinchera M3 de la segunda guerra mundial.
          

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