domingo, 3 de diciembre de 2017

Arms and armour



ARMS AND ARMOUR


Bibliografía: “ARMS AND ARMOUR”. An Antiquity and the Middle Ages: Also a descriptive notice of modern weapons. Translated from the French of M. Lacombe, and with a preface, notes, and one additional chapter on Arms and Armour in England, by Charles Boutell, M.A., author of “English Heraldry”. New York: D. Appleton & Co., 1870. La encuadernación de época lleva grabado en su tapa de tela roja un círculo dorado con la leyenda “Library of Wonders”, y dos figuras mitológicas que posadas sobre columnas contemplan un globo terráqueo. La importancia del trabajo publicado en París en 1868, motivó su traducción y edición en lengua inglesa, a la que el traductor adicionó un capítulo sobre Armas y Armaduras en Inglaterra. Los capítulos de la obra original, a los que nos ceñiremos en nuestro brevísimo comentario y epítome comprende: armas en la Edad de Piedra; armas y armaduras en la Edad de Bronce, asirios, galos y griegos de los tiempos heroicos; armas y armaduras de los persas, griegos de los tiempos históricos y etruscos; armas y armaduras de los romanos; la decoración de las armas y armaduras en los tiempos antiguos; armas y armaduras de las tribus salvajes y francos; armas y armaduras de la Edad Media; armas y armaduras en la transición de los siglos XVI y XVII; así como un capítulo dedicado a la artillería y armas de fuego individuales, de puño y largas. En cuanto a Mr. Charles Boutell, señalaremos como curiosidad, que abandona más de una vez su papel de traductor, señalando en el texto original ausencias u omisiones del autor.


Los investigadores están contestes y Lacombe no constituye la excepción, en que la aparición de las primeras armas en tiempos pretéritos, tuvo lugar cuando el hombre primitivo tomó conciencia de la necesidad de fortalecer su brazo, ante el peligro que representaban las fieras que lo asechaban, y el originado por sus propios congéneres con capacidad de hostilizarlo.
Los primeros cuchillos, hachas y puntas de lanza o flechas fueron elaborados en piedra, optando por el silex, la más dura de las que estuvieron a su alcance. Más tarde en tiempos que el autor llama post – diluvianos incorporarían huesos, astas de animales y maderas, desarrollando una cierta artesanía en el labrado de las piezas, de la que cita como ejemplos “el hacha del dolmen” modelada en forma de huevo aplanado, cuidadosamente pulida y provista de bellas curvas, así como flechas con barbas no exentas de un toque de delicadeza. Las edades en que dividimos el tiempo no fueron compartimentos estancos, razón por la cual armas y utensilios de piedra, continuaron en uso durante la primera fase del periodo del bronce.


Lacombe describe a la espada de los asirios como poco más larga que una daga, de hoja recta y ancha con doble filo y punta. Si bien su empuñadura presentaba un pomo elaborado, este carecía de guarnición o defensa y la vaina solía ostentar en su decoración figuras de animales. Contaron también entre sus armas ofensivas con un arco de pequeñas dimensiones, que cargaban a su espalda junto al “quiver” o carcaj. Usaron adicionalmente la maza y una lanza apta para blandir o arrojar, similar a la jabalina de los griegos, cuya punta era oblonga, es decir más larga que ancha.


La espada de los galos, conforme a los ejemplares que el autor dice haber visto en el Museo de la Artillería de París, era de bronce, larga, con hoja de doble filo y punta afilada. Su contorno de líneas curvas la asemejaban en su aspecto a una hoja de salvia.*) La empuñadura era de madera y se fijaba a la espiga mediante remaches, aunque en otro diseño al que el autor asigna dudosa fortaleza y confiabilidad, el puño era cilíndrico. Su reemplazo por la espada de hierro en tiempo y ocasión de su enfrentamiento con los romanos, devino en absoluto desastre debido a su incompetencia en el templado de las hojas, lo que motivó que se quebraran al primer choque. También utilizaron hachas en variados modelos y solían fijar en ramas de árbol, el cubo contenido en la cabeza u hoja de las mismas, de tal forma que al crecer aquellas, se producía una fuerte unión o amalgama entre materiales de tan distinta naturaleza.


Señala el autor que entre los griegos fueron sus principales armas, la espada y la jabalina. En los relatos homéricos, fue esta última la primera a la que se apelaba en el combate y solo recurrían a la espada cuando aquella quedaba inutilizada o era extraviada en la batalla. Era larga y de considerable peso, por lo que solo podría arrojarse como misil a corta distancia. Su hoja era ancha, larga y sin barbas, con el astil labrado en madera de fresno. Homero en su relato, dice que el asta de la lanza de Aquiles procedía de un árbol de esa especie, que había crecido en Pelión. Describe también a la espada griega como larga, cortante y de doble filo, por lo que concluye que su hoja debió también ser recta y apta para ser usada como arma de corte y de punta.


 Describe Lacombe con detenimiento el armamento de los griegos en tiempos históricos, conforme a las fuerzas que integraban y a la consiguiente división de los combatientes en hoplitas, “peltastes” y jinetes. Señala que el hoplita era quién portaba el equipo más completo y pesado, actuando dentro de su unidad de combate que fue la falange y nunca en forma individual. El número de integrantes de esta unidad no permaneció uniforme en el tiempo y varió de doscientos a cinco mil hombres durante las guerras persas, llegando a dieciséis mil cuando debieron enfrentar a los romanos, pero su táctica y forma de combate permanecieron siempre uniformes. Formaban en filas de dieciséis hombres de fondo, en contacto yelmos y escudos unos con otros, sin brindar resquicio por donde pudiese penetrar el enemigo. Así, en filas compactas y cohesionadas, enarbolaban sus largas lanzas, cuya longitud varió entre treinta y uno y treinta y cuatro pies y cuyo nombre primigenio “sarissa”, procedía de la misma Macedonia. La espada de los griegos dice era larga comparada con la de los romanos, aunque más corta en relación con las que se usarían en la Edad Media. Su hoja era recta, con doble filo y punta, asemejándose también por su diseño a la hoja de salvia. Clavos y remaches fijaban la espiga con la empuñadura y la vaina era de metal, oblonga y rematada con un botón en el extremo inferior a modo de contera o regatón. Completaba su equipo una túnica de cuero en lugar de coraza, con yelmo, escudo y defensas de cobre para las piernas.
Los peltastes portaban una jabalina o dardo conocido como “pelta” del que deriva su nombre y utilizada por estos como misil. El asta presentaba en la mitad de su largo un revestimiento de cuero para alojar dos dedos de la mano, lo que permitía imprimirle mayor impulso al arrojarla. La caballería por su parte estaba armada con larga lanza y espada, vistiendo además una coraza de cuero para pecho y espalda hecha a la medida. Todos portaron también el “parazonium” o compañero del cinturón, una corta daga de hoja triangular o romboidal, semejante a la que usaban los jefes romanos y que en contraposición con la espada se llevaba en el lado izquierdo de la cintura.
Dice Lacombe que pocos ejemplares de las armas de los etruscos (aliados de los griegos), se conservan en los museos. Su coraza era gruesa y doble en el pecho, portando asimismo daga y escudo. Utilizaban dos tipos de yelmo, el primero amplio y por tanto de calce profundo y el segundo de forma cónica con dos alas de extravagantes proporciones en el frente.


Las fuerzas romanas descritas por el autor comprendían a los “equites” o caballería, los legionarios y los “velites” o infantería liviana. La coraza de los legionarios consistía en dos placas metálicas para pecho y espalda, escamadas para los rangos jerárquicos. Señala el autor que la columna de Trajano en Roma, muestra dos tipos de escudos portados por los romanos. El primero de ellos elongado, convexo y compuesto por dos laminas unidas en sus extremos, con una barra destinada a fortalecerlo y decorado con el emblema de la legión o con el rayo que el dios romano Júpiter empuña en su diestra. El segundo oblongo, oval y menos convexo, fue usado por la caballería y los velites, consistiendo su ornamentación en una rama de vid entretejida en un asta. Más adelante abandonarían los romanos estos escudos así como la corta espada que los caracterizó en su trayectoria, por una más larga y de un solo filo, al estilo de los pueblos barbaros que conquistaron. Entre sus armas ofensivas debe mencionarse en primer lugar al “pilum”, la más formidable lanza que subyugó al mundo en opinión de Montesquieu. El historiador griego Polibio 1) la describe con detalle provista de una ancha hoja de hierro de unas diecinueve pulgadas de largo, rematada en un cubo donde se insertaba el asta, la que se estrechaba hacia el extremo inferior. Sin embargo no debió permanecer uniforme en su diseño, ya que otros estudiosos la describen estilizada, con solo un ensanchamiento en la parte media del astil que permitía asirla férreamente para blandirla o arrojarla; y para otros rematando su hoja en un cubo esférico. La punta de la hoja poseía aletas o barbas, de tal forma que si quedaba trabada al atravesar un escudo, quedara inutilizada para el enemigo como arma ofensiva, impidiéndole también maniobrar exitosamente con aquél como arma defensiva.


Si bien Pirro 2) venció a los romanos a un muy alto costo, fue vencido finalmente por estos en Sicilia y debió retirarse de la península itálica sin lograr fundar un estado heleno. Cien años más tarde fueron los romanos quienes invadieron Grecia, sometiendo a los reyes de Macedonia. Polibio 3) intentó explicar las causas de esta derrota, señalando que la falange como formación militar era inexpugnable aun frente a la legión romana, siempre que la batalla se diese en el tiempo y en el lugar indicado, que debía ser un terreno plano, sin pantanos, ni fosos que permitiesen una fractura de la formación en su marcha hacia el frente de batalla. Se sumó a las causas de la derrota, la estrategia romana que consistía en no presentar todas sus fuerzas en el primer choque, sino en mantener tropas de reserva que solo entraban en acción cuando el enemigo ofrecía una grieta donde ser penetrado. Por otra parte dice el autor que el legionario, maniobrando en un corto espacio de tres pies cuadrados, era capaz de obrar en todas direcciones, con su corta espada, recta y de doble filo provista de aguda punta, cuyo puño remataba en un pomo con forma de cabeza de león o de águila, siempre dispuesto a actuar bravíamente cualquiera fuesen las contingencias que debiera afrontar.


Describe Lacombe a los francos bajo Clodoveo (481 D.C.), vistiendo una túnica de lino y combatiendo sin coraza, ni cota de malla o yelmo, con solo un escudo como arma defensiva. Este era de forma circular u oval con una corcova o centro metálico de hierro, remachado el reborde del mismo por la parte interior. Tres barras de hierro lo atravesaban por el centro, extendiéndose hacia los bordes con la intención de reforzar toda la superficie. Sus armas ofensivas fueron el hacha o francisca que observó variadas formas. La cabeza de la misma podía ser larga y estrecha, corva en su cara exterior y vaciada en el interior, así como otras fueron pequeñas y alargadas. La lanza o “frámea”, podía presentar diferentes diseños Las hubo largas, cortas, con punta rematada en un cubo, triangulares, en forma de hoja de árbol o de pastilla, con o sin barbas en su base; portando también otros dardos arrojadizos de mediana longitud conocidos como “angón”. Las espadas estuvieron reservadas para jefes y soldados de elite y su hoja era recta, de doble filo, punta afilada y una longitud de treinta pulgadas. Todos llevaban una daga o cuchillo de gran tamaño conocido como “scramasax”, cuya hoja tenía una dimensión de veinte pulgadas de largo por dos de ancho, presentando sus mesas ranuras en las que se vertía ponzoña. Junto a este cuchillo, usaban otro más pequeño de carácter meramente utilitario que raramente veía acción, por lo que también era usado por sus mujeres.
En cuanto a los francos bajo Carlomagno (742 o 743 – 814), utilizaron las mismas armas ofensivas, pero agregaron la loriga o cota de malla y el yelmo entre las defensivas, agregando la caballería a sus fuerzas.


Señala Lacombe que en la alta Edad Media el ejército de Francia estaba constituido por la gendarmería u hombres en armas, una fuerza de caballería integrada por señores feudales provistos de armadura y lanza, que eran convocados (convoquer le ban), por el rey a través de un bando, por un termino máximo de 40 días y a su propio costo. Excedido ese plazo el rey debía pagar por sus servicios. La infantería estaba constituida por siervos y dependientes de dichos señores, aunque ocasionalmente hubo fuerzas regulares de infantería comandadas también por nobles y conocidas como “sargentos de armas”. Circunstancialmente se reclutaron también voluntarios reunidos y comandados por caballeros, aunque integradas por ladrones, aventureros, sirvientes escapados del vasallaje de sus amos, así como gente de alto rango social venida a menos y por ello necesitada de empleo. Soldados de la fortuna y buenos combatientes, pero capaces de la comisión de crímenes o de cambiar súbitamente de bando por razones de mejor paga o una mayor participación en el reparto de botines.


En Francia, Carlos VIII (1470 – 1491), abolió finalmente el ejército feudal reemplazándolo por un ejército real pagado por el tesoro público o mediante la recaudación de impuestos. Algunos nobles ingresaron en estas fuerzas en calidad de oficiales o soldados, reclutándose a la infantería de la misma forma. Arqueros y ballesteros eran ocasionalmente convocados en tiempos de guerra y recibían un pago por sus servicios. Debían comprar su propio armamento, pero podían descontar su costo del pago de impuestos. Otras fuerzas que prestaron servicios a Francia, fueron la infantería suiza y germana compuesta por piqueros y alabarderos. También caballería integrada por mercenarios dálmatas conocidos como “estradiotas”, nombre derivado de la lanza homónima que portaban y que llevaba punta en ambos extremos, así como caballería alemana, armada de pistola y espada.
Bajo Luis XIV (1638 – 1715), se realizó la primera conscripción de soldados integrando regimientos permanentes en el tiempo, lo que continuó más tarde bajo la revolución y el primer imperio.


Realiza Lacombe una descripción de las armas medievales hasta el Siglo XI, sobre la base del Tapiz de Bayeux, que testimonia la conquista de Inglaterra por los normandos a partir de la batalla de Hastings **) acaecida el 14 de Octubre de 1066, obra de arte en la que se observan similares armas utilizadas por ambos bandos contendientes. Entre ellas el yelmo cónico de hierro provisto de protección nasal, la cota de malla o “hauberk” que llegaba casi a las rodillas, escudos redondos u ovales terminados en este caso en punta, lanza de moderada longitud con punta de hierro y sin barbas que durante la marcha se apoyaba en el estribo, maza, hacha, arco y flecha entre las arrojadizas, dagas de considerable longitud y espada larga de hoja ancha, recta y de doble filo, afilada desde el talón a la punta.


Bajo el reinado de Felipe VI de Valois (1328 – 1350) en Francia y de Eduardo III en Inglaterra, dio comienzo la tristemente célebre guerra de los cien años. Esta originó la aparición de las llamadas “Grandes Compagnies”, armadas mixtas compuestas por mercenarios que hicieron de lo militar su profesión o modo vida, en razón del alto precio que ponían y se pagaba por sus servicios y la participación exigida en el reparto de botines y recompensas. Nativos de distintos países, sin otro compromiso más que consigo mismos y sin otro interés que su ventaja personal. Incluían fuerzas de caballería, infantería, arqueros y hombres de armas, confundiéndose de esta forma gente de distinto rango social por su nacimiento, que ocasionalmente también sembraban el terror en las poblaciones.


En este tiempo se observa la adopción del “haubergeon”, consistente en una cota de malla disminuida que solo alcanzaba a la cintura, así como el reemplazo del yelmo por el bacinete de forma globular, provisto de visor con o sin movimiento y orificios para la respiración, terminado a veces en forma de pico en la parte frontal. Se complementaba la protección con el “camail” que protegía cuello y hombros. La lanza larga y pesada propia de la caballería, se engrosa ahora hacia el extremo inferior y aparece un pequeño escudo que confiere firmeza y estabilidad al empuñarla, así como protección a la mano. La espada de los primeros tiempos de la Edad Media, eficiente como arma de corte será reemplaza por una de nuevo diseño solo apta para herir de punta, operando como antecedente del “rapier” y que convivió en Francia con la maza y el martillo de armas. Un magnifico grabado de Carlos el Temerario, duque de Borgoña (1433 – 1477), reproducido en la obra, ilustra junto a su armadura un ejemplar de esta espada. En Inglaterra en cambio, la nueva espada será eficiente para ambas funciones, arma de corte y punta a la vez, es decir “thrust and edged weapon”. El poder de la infantería y arqueros se incrementó, mereciendo destacarse la destreza observada por los arqueros ingleses que en Crecy (1346), 3) se imponen exitosamente a la caballería francesa. El príncipe Luis Napoleón los describe con su arco largo de cinco pies de altura confeccionado en madera de tejo, capaces de disparar certeramente hasta doce flechas por minuto a una distancia de doscientas cuarenta yardas y manteniendo un atado de flechas bajo el pie izquierdo sin recurrir al carcaj. Los ballesteros genoveses al servicio de Francia, no lograron en la ocasión disparar eficazmente sus pernos de ballesta a causa de una ingente lluvia que había humedecido las cuerdas, circunstancia que motivó una gran mortandad entre ellos. La caballería francesa cargó entonces pasando sobre los cuerpos de los genoveses, pero fueron igualmente rechazados. En una secuencia de la batalla el príncipe “negro” de Gales, ordenó desmontar a sus caballeros provistos de armadura, los que apoyando el regatón de sus lanzas en el suelo, soportaron como infantes una carga de caballería. En el siglo XV aparece como paliativo a la acción de los arqueros, el “mantlet” o gran escudo que protegía al infante en batalla conocido por los franceses como “pavise o pavas”, y que apoyado en el campo cubría enteramente su cuerpo. Cobró asimismo difusión la ballesta en sus distintas modalidades (de operación manual con o sin estribo, a palanca rotativa o con un torniquete a manivela conocido como armatoste). Prohibida en principio por el Concilio Laterano de 1139, excepto en la guerra contra los infieles (léase cruzadas), su uso se generalizó más tarde en Europa. Describe asimismo a los ingenios conocidos como “arbalète de tour” o “arcs de balista”, capaces de disparar grandes pernos y de los cuales dice, se conservan todavía dos ejemplares en el Museo de Artillería de París.


Bajo Charles VII (1422 – 1461), la media coraza se coinvirtió en coraza completa para pecho y espalda (peto y espaldar), bajo la cual se continuó usando la nueva cota de malla reducida a la cintura. El arnés de placas comprendía desde entonces protección para el torso (cuirass), protección articulada para hombros (epaulières), así como para brazos, codos y antebrazos (brassarts, coudières y avant – bras), muslos (cuissarts), rodillas (genouillères), piernas (grevieres) y pies (sollerets). Su evolución culminaría con la aparición de “gauntlets” metálicos y articulados, en reemplazo del guante de cuero usado hasta entonces.


El siglo XVI supondrá el progresivo abandono de la armadura y su reemplazo por una coraza ligera, política que lideró Gustavo Adolfo, 4) personaje histórico admirado por el autor, cuya intención fue brindar agilidad y libertad de movimientos a su caballería. En Francia este movimiento fue menos rápido y bajo los inicios de Luis XIV (1643 – 1715), la armadura continuó en uso y no fue abandonada sino más tarde, con posterioridad a 1660 principiando por la infantería y exceptuando la coraza para la caballería, que solo se arrumbaría veinte años después, con excepción de los regimientos de coraceros. No obstante este abandono, los jefes militares y dignatarios solían retratarse todavía con sus antiguas armaduras. Aparecen por entonces los “chapeaux en fer” en reemplazo del bacinete y el morrión para los arcabuceros. Los suizos por su parte enfrentan a la caballería con largas picas, imitando así la táctica de las antiguas falanges griegas. Sin embargo la pica terminará siendo lentamente sustituida por la aparición de la bayoneta, arma blanca cuya empuñadura de forma ahusada se roscaba a presión en la boca del cañón del mosquete. Su origen, dice Lacombe, sobre el cual los investigadores no se ponen todavía de acuerdo, pudo haber sido el cuchillo de montería de los españoles, utilizado en esa forma para rematar, guardando conveniente distancia, a un animal malherido por un disparo. La bayoneta evolucionará más tarde con la creación del cubo***) que permitirá fijarla en el exterior del cañón, permitiendo disparar al tiempo de contar con la bayoneta previamente armada.


Describe Lacombe la compleja espada del siglo XVI en comparación con las de la Edad Media, mencionando como otros autores sus partes principales tales como espiga (soie), puño (fusse), pomo (pommeau), hombro de la hoja (talon de lame), cuerpo de la hoja (corps de la lame) y punta (pointe). Describe asimismo su complicada empuñadura de la que existen variantes, pero compuesta básicamente por una cruz con gavilanes vueltos en sentidos opuestos, aro guardamano y brazos inferiores de la empuñadura o “pas d’âne”, que tejen una canasta bajo la cruz o sostienen una taza con perforaciones destinada a trabar y partir la punta de la espada del adversario. La hoja era estrecha y aguda, valorándose y prefiriéndose las forjadas en España, especialmente en la ciudad de Toledo. Señala asimismo que las usadas por la fuerza militar fueron más sencillas, con poco más que una simple cruz de gavilanes. Otras armas utilizadas en esta época fueron: el estoque de hoja rígida y aguda conocido desde el siglo XIV, así como la daga de “miséricorde”, “dagger of mercy” o “quitapenas”, destinada a poner fin al sufrimiento de los heridos, el mandoble de lansquenete y el “cutlass” o “braquemard” de ancha hoja, corta y recta, con una simple cruz de gavilanes vueltos ambos (en este caso), hacia la punta. Una variante de este último fue el “malchus”, ilustrado por el autor con un grabado de un ejemplar italiano, cuyo puño cuenta con aro, gavilán de parada, y hoja profusamente decorada en su primer tercio, vaciada a dos mesas separadas por un canal.


El rapier usado a veces junto a la daga de mano izquierda, evolucionó hacia “l’épée de ville, town sword o civic sword (conocido como espadín entre nosotros), provisto de una variedad de hojas con aguda punta conocidas genéricamente como “verdun”, a veces con un “forte” cuadrangular visiblemente engrosado al estilo “colichemarde”, deformación del nombre de su inventor Koenigsmark.


 Se conocieron también en Francia por entonces la cimitarra y el sable, describiendo Lacombe a la primera como a un sable ligero, de hoja curva en forma de medialuna, a la que estima como favorita de los más expertos y diestros espadachines orientales.
Describe al sable como a un cuchillo de grandes dimensiones, con hoja más o menos curva, pero dotado de un ancho lomo que disminuye en su grosor para formar el filo. Al igual que la cimitarra es un arma de corte más que de punta y hace su aparición en Francia en las postrimerías de Luis XIV (circa 1710). De origen oriental fue difundido en Europa por militares húngaros y polacos. Al parecer lo portaban los húsares húngaros al servicio del Marshal de Luxembourg, lo que motivó a la postre la creación de una fuerza de húsares franceses dotados con la misma arma y vestidos a la turca. Señala que el sable, tomó finalmente ventaja en cuanto a aceptación sobre la espada, extendiéndose su uso a la infantería. Acota además que los de hoja recta, portados hoy (1868), por los coraceros franceses reciben por la tropa el apelativo de “latte” 5).


Aborda Lacombe el capítulo relativo a la artillería describiendo los ingenios militares concebidos para el campo de batalla o en ocasión de sitios a fortalezas o ciudades fortificadas, hasta la aparición del cañón como consecuencia de la invención de la pólvora. Señala a los asirios como quienes primero habrían utilizado una flecha de considerables dimensiones para penetrar muros, arma conocida por los romanos como “terebra”. Estos últimos utilizaron también el ariete, “belier o battering – ram”, que consistía en un grueso tronco de árbol en cuya punta se montaba una cabeza de carnero labrado en hierro forjado, con el que embestían paredes o murallas una vez que la “terebra” hubiese abierto el primer hueco. Contaron asimismo con la catapulta, que arrojaba dardos de seis pies de longitud con punta de hierro, rociados con un líquido inflamable. El misil tenía un alcance de cien pasos y en su trayectoria podía atravesar más de un cuerpo humano que se interpusiera en su camino. La máquina, operaba mediante cuerdas y poleas que tensaban las ramas que daban impulso al misil. La “balista” fue una variedad de la catapulta y permitía arrojar una o más piedras sobre el enemigo.


Fueron los griegos del bajo imperio los inventores del fuego que lleva su nombre, mixtura de aceite de nafta, resina, aceite vegetal y grasa, más tarde usado por los árabes en la guerra contra los cruzados. Si bien se atribuye a los chinos la invención de la pólvora, considera el autor que fueron los árabes quienes primero tuvieron la iniciativa de utilizarla para impulsar objetos y concebir el primer tubo destinado a ese fin. La utilización de los primeros cañones habría tenido lugar en Cambray (1338), el sitio de Quesnoy (1339), y el de Algeciras (1342). Sin embargo el primer cañón del que se tiene conocimiento cabal, consistió en un tubo de hierro batido con anillos de refuerzo, abierto en ambos extremos, constituyendo así el primer antecedente del sistema de retrocarga. En efecto, la pólvora y el proyectil se preparaban en un dispositivo separado o recámara, que se ajustaba a un extremo del tubo en el momento previo al disparo, asegurando la unión mediante un estribo de hierro. La recámara poseía una ventana para “dar fuego”, disparándose el cañón sobre una banquina de madera que controlaba el retroceso por razones de seguridad.


En un principio los proyectiles fueron de piedra y bajo calibre, pero hubo lombardas que disparaban proyectiles de hasta 200 libras de peso, en un proceso de carga descrito como lento y tedioso con riesgo de vida para los artilleros. En el siglo XIV las balas de piedra fueron reemplazadas por las fundidas en hierro, más efectivas contra los muros de las fortalezas. Proyectiles especiales como el “hot shot” o bala roja, previamente calentadas en un hornillo y las revestidas con cemento inflamable que se encendía con el disparo, aumentaron el poder de destrucción, así como también el peligro corrido por los servidores de la pieza.


Otra innovación fue la aparición de cañones fundidos en bronce que brindaban mayor confiabilidad, debido a las limitaciones por entonces imperantes en la fundición del hierro. La purificación de la pólvora otorgó mayor velocidad y poder a los proyectiles, a lo que se sumó la introducción de las primeras cureñas que brindaron seguridad y rápida movilidad a los cañones y requirieron la aparición de los “trunions”, muñones o apéndices cilíndricos que permitían no solo montarlos, sino brindarles también movimientos de elevación o descenso. En la segunda mitad del siglo XVI apareció el mortero, con cañón muy corto, ancha boca y ángulo de tiro elevado. Su proyectil hueco contenía una carga explosiva que se encendía con el mismo disparo o en forma separada, cuasi concomitante con el disparo del arma. Su fuerte retroceso hizo que se montaran sobre un sólido bloque de madera. Se lo consideraba riesgoso en su operación y tal vez por ello, dice Lacombe, no había una gran cantidad en servicio. En el siglo XVII hizo su aparición un arma que se le asemejaba y haría carrera llamada obús. 5) Semejante al anterior en cuanto a ángulo de tiro elevado pero con cañón más largo, observaba para los artilleros idénticos riesgos que el mortero. La llegada de los cañones rayados, requirieron que los proyectiles de hierro contaran con pernos de metal blando distribuidos en su superficie, cuya dilatación les permitía tomar el estriado.****)


Relata por fin la aparición de las armas de fuego, de puño y largas, desde el cañón de mano, la aparición del arcabuz en España durante el reinado de Francis I (1515 – 1547) en Francia, el mosquete que lo sucedió y aumentó en calibre y potencia de carga, las primeras pistolas, el rifle (de anima rayada como su nombre lo indica) y el fusil militar de chispa con cañón también rayado a partir del desarrollo y evolución del proyectil Minie, sub calibrado y provisto de una base hueca que al dilatarse le permitía tomar el estriado, hasta el fusil de aguja prusiano replicado por el “Chassepot” francés, en los que la aguja percutora penetraba el cartucho para alcanzar el fulminante. Asimismo los distintos sistemas de ignición, desde la mecha y su evolución en la llave de serpentín, la de rueda de escasa difusión por su alto costo de fabricación, su posterior reemplazo por la llave de “miquelete”, y el sistema de percusión desde sus inicios con el escocés Andrew Forsyth en Inglaterra, hasta el desarrollo de la cápsula fulminante.



                                                                                                           José Luis Mignelli



Referencias:
   
1)   Historiador griego prisionero de los romanos que trabó amistad con Escipión el joven de quién fue consejero. Es autor de una Historia General en 40 tomos de los que se conservan cinco.
2)  Rey del Epiro, venció a los romanos en Heraclea (280) y Ausculum (279), pero fue vencido por estos en Benevento (275) y también por los cartagineses.
3)   En Crecy (1346), Poitiers (1356) y Agincourt (1415), los arqueros ingleses demostraron su eficacia frente a la caballería francesa. Sin embargo los turcos con sus pequeños arcos recurvados y compuestos, integrados por tendones, madera y hueso con cuerdas de 60 hilos retorcidos, los superaban alcanzando sus flechas 700 metros de distancia. En una demostración realizada en 1798 frente al embajador inglés, el sultán Selim III alcanzó con sus flechas un rango de 880 metros. Dice H. A. Cirigliano que en las iglesias de Constantinopla se concluían los rezos con la formula: “Y que Dios nos proteja de las flechas turcas.” (Vid Héctor A. Cirigliano. Manual de Tiro con Arco. Editorial Del Nuevo Extremo. Buenos Aires, 2014)
4)   Segura alusión a Gustavo Adolfo de Suecia (1594 – 1632), quién introdujo reformas en el ejército y la administración, y obtuvo victorias que convirtieron por un tiempo a Suecia en una potencia militar. Murió en combate durante la batalla de Lutzen (1632).
5)  Recuérdese que se llamó también “latones” a los sables de nuestros granaderos en tiempos de la Independencia.
6)  Palabra derivada del checo “houfnice”. Como principio general son cañones los que disparan en el sector de tiro Nro. 1, con un ángulo inferior a 45° y obuses a los que disparan superando dicho ángulo en el sector de tiro Nro. 2. Llámase tiro “tenso” al de los primeros y al de los segundos “curvo”, utilizándose a estos cuando el blanco se encuentra oculto por un accidente geográfico tal como un bosque, una elevación del terreno, o una fortaleza semi – enterrada como ocurrió en Francia durante la Primera Guerra Mundial, donde se destacó el “Gran Berta” alemán. Si bien la artillería antiaérea también dispara con un ángulo de tiro superior a 45°, su tiro es “tenso” por apuntar directamente al blanco.



Llamadas:

*) Mata que crece en suelos áridos y a cuyo fruto se atribuye propiedades medicinales. Su hoja es lanceolada u oblonga.

**) La muerte de Eduardo “el confesor” quién habría prometido a Guillermo “el conquistador” de Normandía el trono de Inglaterra (promesa incumplida de la que se habría retractado en su lecho muerte), dio motivo en 1066 a la invasión y conquista de ese país por los normandos.

***) Entre la bayoneta de “taco” y la de “cubo” hubo en rigor una experimentación intermedia, la bayoneta de “anillos” descrita por el Mariscal de Puységur.

****) Más tarde reemplazados por el aro de forzamiento elaborado en cobre.


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viernes, 31 de marzo de 2017

El Quijote y las armas

 EL QUIJOTE Y LAS ARMAS.  

Una reciente, provechosa y siempre trabajosa lectura del Quijote de Don Miguel de Cervantes Saavedra, en su segunda edición conmemorativa de los 400 años (1605 – 2005),* nos obligó a acudir repetidas veces al pie de página, en busca de referencias sin las cuales resulta dificultosa la comprensión acabada del texto. Los numerosos arcaísmos, refranes y giros en desuso del castellano antiguo, nos enfrentó también a un vocabulario de armas con términos en ocasiones desconocidos. Reproducimos un digesto de este último, en el que también incluimos vocablos referentes a temas militares, náuticos, policíacos y de cacería. Cuando la explicación “entrecomillada” brindada por la referencia y el glosario de la edición, nos pareció escueta para la comprensión de lo descrito, ampliamos lo allí expuesto o desarrollamos el tema en su ausencia.
                    
José Luis Mignelli


Miguel de Cervantes Saavedra
                 
Glosario
                
Acerado: “De acero.” Referencia a la acerada cota de mallas utilizada por Roque Guinart.
Adalid: “Capitán, caudillo.” Jefe militar o político.
Adarga: “Escudo ligero de piel.” Escudo de cuero con forma ovalada o de corazón, eficaz contra la espada y la lanza. Fue usado por la caballería musulmana (addárqa), durante su dominación en España (Al Ándalus), la que dio comienzo con la batalla de Guadalete en 711.
Adelantado: “Gobernador de territorios fronterizos.”
Afrenta: “Injuria entre personas de igual categoría.”
Agravio: “Injuria entre personas de distinta categoría.”
Ahijado: “Vínculo que contrae el caballero novel, respecto del que lo apadrina.”
Al arma: “Alarma. Poner en alerta, en alarma. Combatir.”
Alabarda: “Asta con una hoja aguda y una cuchilla transversal.” La alabarda presenta contera en su extremo inferior y un cubo con aletas en el superior, a fin de asegurarla en el asta, el que remata en una hoja aguda de posición vertical o moharra, cruzada mas abajo por una transversal llamada veleta. Esta última presenta filo recto o curvo en un extremo, terminando en punta por el otro. Su origen en Europa se remonta a Suiza a mediados del siglo XIII. Fue por mucho tiempo símbolo de los sargentos de infantería (hasta principios del Siglo XVIII), y posteriormente de los guardias reales.
Alcaide: “Gobernador de un castillo.”
Alcaidía: “Fortaleza gobernada por un alcaide.”
Alcalde de corte: “Juez de lo criminal.”
Alcalde: “Máxima autoridad municipal y juez de paz.”
Alfanje: “Sable curvo.” Denominación genérica para designar a un sable corto de origen morisco, con hoja ancha, curva y un filo corrido al exterior.
Alguacil de corte: “Funcionario a las órdenes de los alcaldes de corte.”
Almete: “Yelmo, casco.” Vid yelmo.
Altanería: “Cetrería, caza con aves de presa.”
Arcabucería: “Grupo de arcabuceros.”
Arcabuz: (A tiro de) Arma larga de fuego con empuñadura curva y bajo calibre, provista de una llave de mecha o serpentín, anterior a la aparición del mosquete. (Siglos XV, circa 1424). Su nombre deriva del holandés Haakbus, vocablo que hace alusión a su mango curvado o en forma de gancho. En un principio la ignición se lograba mediante un alambre al rojo vivo, que hacía contacto con el sebo en el oído del arma, evolucionando mas tarde a un sistema de mecha fija. Este consistía en un brazo con forma de “S” que sostenía la mecha por su extremo superior, y que entraba en contacto con el sebo operando sobre el inferior. Finalmente se desarrolló el serpentín porta mecha, que inflamaba la pólvora depositada en una cazoleta conectada al oído, al oprimirse un disparador independiente que presionaba un resorte o muelle. El arcabuz fue sustituido por el mosquete (Siglo XVII), de mayor calibre (10 en libra), y más peso, por lo que en sus orígenes se lo disparaba asistido con una horquilla de apoyo y una almohadilla que protegía el hombro del mosquetero. Su nombre es asociado a la palabra italiana Moschetto, que para algunos refiere a Halcón y para otros a Moscovia, un presunto y discutido lugar de origen.
Arco turquesco: “Arco con perfil de doble curva.” Por oposición al arco monolítico de una sola curva como el gran arco inglés, que alcanzaba la altura de un hombre y estaba confeccionado con madera de tejo. Los de doble curvatura, fueron por lo general arcos compuestos, formados por capas de hueso, tendones, madera, asta o bambú. Luc y Tina Pauwels, en su Historia de Ucrania traducida al español por Néstor Luis Montezanti (Antigua. Buenos Aires, 2017), señalan respecto de los escitas: ..."sus arcos estaban compuestos de diversos materiales (madera, cuerno, tendones), lo que les daba una resistencia y una flexibilidad superiores a las de los arcos de madera. Se podían fabricar pues más pequeños y manuables. Ventaja considerable cuando se trata de usarlos desde la silla de montar." Señalan a continuación que al ser la flechas más pequeñas, cada jinete "podía llevar consigo de doscientas a trescientas" y "que la fabricación de un arco así demandaba entre cinco y diez años de trabajo", motivo por el que eran extremadamente cuidadosos con ellos. Los sármatas, otro pueblo indoeuropeo pariente de los escitas, contaron con una élite de feroces mujeres amazonas "a quienes se les quema o corta el seno derecho para tirar mejor con el arco." 
Arma blanca: “La que no tiene distintivos, la propia del caballero novel, la que está limpia”. Lo expresado refiere a la falta de emblema en el escudo, sin particiones ni figuras, denominada “mesa de espera.”
Armada: “Ejército.”
Astillero: “Percha en la que se colocaban las armas.”
Azcona: “Lanza corta.”
Babera: “Parte del yelmo que protege la mandíbula.”
Baciyelmo: (En el Quijote) “bacía que valía como yelmo.” Don Quijote sostenía que esta bacía era el yelmo de Malino, rey moro del Orlando Enamorado, cuyo verdadero nombre es Mambrino.
Bajel: “Embarcación de aparejo redondo.”
Ballesta: Capaz de perforar con su virote una cota de malla a 150 metros de distancia, fue prohibida por la Iglesia en el Concilio de Letrán de 1.139, excepto en la guerra contra los infieles. Consta de un arco de acero muy fuerte (monolítico o compuesto de varias láminas metálicas), pero de una sola curvatura, montado sobre una base provista de ranura, para dar cabida al perno o saeta. El mecanismo de disparo consiste en una fuerte cuerda impulsora (vegetal o de tripa trenzada), que se libera accionando un gatillo. Podía ser tensado manualmente por medio de un estribo que se afirmaba en el pie contra el piso, o por un mecanismo conocido como armatoste. Su origen se remonta a Asia (China, circa 400 A.C.), y fue conocida en Europa en el Medioevo. (Siglo X)
Bandín: “Asiento en la popa de un navío.”
Bando: (Poner en) “Reagrupar, convocar.”
Baronía: “Territorio sobre el que ejerce jurisdicción un barón.”
Batalla: “Singular combate entre dos caballeros.”
Batel: “Barca.”
Batería: (Dar) “Atacar.”
Baza: (Hacer) “Vencer.”
Bergantín: “Barco pequeño y ligero.”
Bizarro: “Curioso, Apuesto.” Abnegado y valiente.
Bocinas: “Cuernos de caza.”
Bodoque: “Bola de barro.” Bola de barro endurecida al aire, del tamaño de una bala rasa que se disparaba con la ballesta.
Borceguí: “Bota de montar.”
Borla: “Insignia de los graduados.”
Buido: “Acanalado, muy afilado.”
Caballería andante: “Profesión, regla u orden de los caballeros aventureros.”
Caballería de la costa: “Cuerpo de jinetes que repelía a los corsarios.”
Caballero andante o aventurero:”El que andaba por el mundo buscando aventuras.”
Caballero secreto: “El que no hace público el nombre de su dama.”
Caballero: “Torre de vigía, hidalgo con fortuna.”
Cadahalso: “Tarima para contemplar un acto público.” Lugar donde se daba la muerte en las ejecuciones públicas.
Calar visera: “Bajar la visera.”
Campear: “Combatir, guerrear, manifestarse, salir.”
Campo seguro: “Terreno para el enfrentamiento.”
Campo: “Superficie total e interior del escudo, donde se dibujan las particiones y figuras.”
Canelón: “Látigo trenzado.”
Cañas jugar: “Participar en un torneo de cuadrillas a caballo con lanzas.”
Capitana: “Nave en la que va el jefe de una escuadra.” Nave insignia.
Carcaj: “Cilindro hueco para llevar flechas.” Conocido también como aljaba, podía tener tapa y se llevaba cruzado en la espalda con la abertura dirigida hacia el hombro izquierdo, cuando el arquero era diestro, o colgado de la cintura.
Castellano: ”Alcaide o gobernador de un castillo.”
Cautivo: “Prisionero.”
Cava: “Foso.” Foso protector que circundaba la muralla exterior de un castillo, al que se accedía por un puente levadizo que protegía la entrada, defendida también por una reja llamada rastrillo y eventualmente una barbacana o revellín, fortificación que protegía el extremo exterior del puente. Las murallas almenadas contaban en la parte superior con el adarve, camino que permitía el tránsito y posicionamiento de los defensores del castillo, nombre este último derivado del latín castellum.
Caza de Montería: “Acompañada de monteros y ojeadores. Provista de puestos, paranzas y veredas.” Con “ojeadores que espantan las presas hacia donde se apostan los cazadores. Repartidos los lugares donde se espera a los animales (puestos), los señalados para que se escondan los cazadores (paranzas) y las partes del terreno que cubre cada uno desde los puestos (veredas).” La caza del jabalí era practicada por la nobleza europea, a caballo y con venablo o lanza corta. También con espadas de caza, algunas de las cuales presentaban una cruceta en el último tercio de la hoja, para mantener alejado al animal acuchillado que seguía dando pelea.
Cazador de altanería: “El que emplea aves de presa adiestradas.”
Celada de encaje: “La que podía encajarse sobre la coraza.”
Celada: “Casco que podía cubrir la cabeza y la cara.”
Centinela: “Velar, vigilar.”
Cerrar: “Trabar batalla, embestir, acometer.” De ahí la voz de guerra: “Santiago y cierra España”, como invocación de los españoles a Santiago Apóstol antes de entrar en combate.
Cetro: “Bastón de mando, símbolo del poder real.”
Chusma: “Marinería, conjunto de marineros.”
Chuzo: “Palo con pincho.”
Cimitarra: “Sable corto usado por turcos y persas.” Arma blanca provista de una hoja con curvatura irregular originaria de Persia y un solo filo corrido al exterior, cuyo verdadero nombre es Shamshir (Cola de león en iraní o farsi). Por extensión se aplica también al Kilij y a la Pala turcas, así como al Talwar de indios y afganos. El vocablo de origen europeo, alcanza también al Badelaire, sable curvo pequeño y de inspiración oriental, utilizado en Europa en los Siglos XIV, XV y XVI.
Cofradía: Utilizado ocasionalmente en el Quijote con el sentido de “pertenecer a un grupo de ladrones o rufianes.”
Comisario: “Alguacil encargado de conducir a los condenados.”
Cómitre: “Oficial que dirigía a los remeros.”
Compas de pies: “Juego de pies que se realiza al practicar la esgrima.”
Competiente: “Competidor, combatiente.”
Contendor: “Contendedor, contrincante.”
Contramina: “Túnel para contrarrestar la del enemigo.” Vid Mina.
Contrario: “Rival.”
Contrastado: “Contrario.”
Contrastar: “Desafiar.”
Corbacho: “Látigo.”
Corso: “Expedición pirata.” En rigor marinos que poseían una patente de corso o carta de marca, expedida por un gobierno, para atacar, abordar y asaltar con su barco a los buques mercantes de una nación enemiga, o a los mismos piratas.
Corvo: “Curvo, arqueado.” Aplicable a los sables de hoja curva.
Cosario: “Corsario, pirata.”
Coselete: “Coraza.” Se componía de peto, espaldar y gola.
Cota: “Armadura de mallas a modo de camisa.” La cota de malla cubría desde el cuello hasta arriba de las rodillas. Fue a su tiempo reemplazada por el arnés blanco.
Crujía: “Pasillo que recorre el barco entre los bancos de los remeros." O entre las baterías de cañones, o las hileras de celdas en los pabellones de las cárceles.
Cuadrilla: “Referencia a la Santa Hermandad.”
Cuadrillero: “Miembro y jefe de una cuadrilla.”
Cuartel: “Parte del escudo.” Cada una de las divisiones de las que se compone un escudo. Normalmente era cuartelado, por el cruce de una línea horizontal y otra vertical.
Cuatralbo: “Comandante de una flota de cuatro boques.”
Cuchillada: “Golpe dado con el filo de la espada.”
Cuchilladas, estocadas, altibajos, reveses y mandobles: En el mismo orden: “golpe con el filo de derecha a izquierda, golpe con la punta, golpe dado de arriba abajo, golpe de izquierda a derecha, golpe con el brazo rígido, moviendo la espada solo con la muñeca.”
Cuento: “Regatón o contera de la lanza.”
Cuerda: “Mecha.” La que se usaba en los mosquetes provistos de llave de mecha o  serpentín. Su quemado era lento ya que estaba impregnada de salitre y daba un ascua muy viva que era preciso mantener. Posteriormente se utilizaron en los proyectiles esféricos explosivos de artillería, cuya manipulación era resistida por los artilleros en razón de su peligrosidad.
Damasquino: “De acero de damasco, bien templado y adornado con metales preciosos.” Debe distinguirse el acero de Damasco (wootz), con el damasquinado, consistente en la ataujía de metales finos como la plata y el oro sobre el hierro y el acero.
Dardo: “Lanza pequeña.” Corta y arrojadiza, que también se podía blandir, vgr. la de los antiguos espartanos (aunque también usaron picas contra la caballería), y la de los zulúes africanos. En la actualidad el término aplica también al rehilete, consistente en una pequeña flecha que se arroja a un blanco con finalidad lúdica, provista de punta o púa en un extremo y aletas para su estabilidad en el vuelo por la otra. También se llama rehilete a las banderillas que se clavan al toro en las corridas.
Derrota: “Dirección.” Rumbo tomado por un navío.
Desaguisado: “Agravio, deshonrar, agraviar.”
Despenar: “Matar.” Acción piadosa de dar muerte a los gravemente heridos en combate. Vid Quitapenas, en glosarios de este blog.
Despojo: “Botín, trofeo.”
Destreza: (De la espada) “Esgrima.” “Arte de la esgrima.”
Domeñar: “Someter, doblegar.”
Duques/Duque/Duquesa: Cuyos títulos, dominios, territorios de su propiedad y/o sujetos a su jurisdicción se desconocen, pero que otorgan a Sancho el gobierno de un poblado al que llaman Ínsula Barataria. “De hecho en ningún momento se dice el título de la Duquesa. José Antonio Pellicer, en 1797, señaló que los Duques de Luna y de Villahermosa tenían una “casa de placer” en Pedrola (en la actual provincia de Zaragoza), en la misma orilla occidental del Ebro por la que discurre el itinerario del Quijote.”
Durindana: “Nombre de la espada de Roldán en el Orlando furioso de Ariosto; también llamada Durendal o Durandarte,” o Durandall. Otras famosas espadas que correspondieron a personajes míticos o históricos fueron, solo a modo de ejemplo: Notung la espada forjada por Sigfrido, Joyosa la que blandía Carlomagno y Excalibur la que el Rey Arturo liberó de la roca.
Encaje: “Pieza del yelmo.”
Escopeta de rueda: “La que tenía un pedernal que rozaba contra una rueda.” Arma larga con llave de rueda (Siglo XVI), llamada también de rosa o de fuego que rozaba contra una pirita (sulfuro de hierro). Constituyó el antecedente inmediato de la llave schnapp hann (pica la gallina), voz holandesa que alude a la similitud entre la acción del pico del ave, con el can o pie de gato provisto de una piedra tallada de pedernal entre sus mandíbulas, al momento de caer sobre la batería; y la de chispa con rastrillo y tapa cazoleta en una sola pieza con forma de “L”, cuya invención se atribuye a Marin Le Burgeoys. Esta última, utilizada entre los siglos XVII/XIX, se aplicó no solo a pistolas y mosquetes, sino también a los cañones de los barcos de guerra por iniciativa de Sir Charles Douglas capitán del navío inglés Duke, contando con ella la flota inglesa en 1790, la francesa en 1800 y la española poco antes de Trafalgar (1805). La de rueda nunca fue masivamente utilizada en el ámbito militar, salvo menguadas excepciones, debido a su alto costo de fabricación. Conforme a Bernal Díaz del Castillo los términos arcabuz y escopeta llegaron a utilizarse en forma indistinta, y solo a partir del Siglo XVII fue considerada la segunda un arma meramente deportiva que podía disparar perdigones. Las primeras escopetas fueron ordenadas por el Gran Capitán Gonzalo de Córdoba (1500), a armeros venecianos. Eran de retrocarga y de quebrar y disparaban proyectiles sólidos. La ignición se originaba mediante llave de mecha y su nombre procedía del italiano Scoppio (detonación).



Corte transversal de  un  cañón de época sin llave de chispa. La velocidad del proyectil
era de 450 mts. por segundo, considerada muy alta para su tiempo. El alcance máximo
era de 2.700 mts.  y  el efectivo  de 500 mts. El calibre consistía en el peso del proyectil
expresado en libras. (Vid Hermenegildo Franco Castañón.  La razón  de  Trafalgar: La
campaña  naval  de  1805.  Un  análisis  crítico.   AF  Editorial.  De  Historia  Militiae. 
Valladolid, 2005)


Escuadrón volante: “Tropa de apoyo.”
Escuderil: “Relativo al empleo de escudero.”
Escudero: “Criado acompañante.”
Esgrima: “Combate.”
Espada (Juega una espada como el mas pintado): “Maneja la espada como el mejor.”
Espada de esgrima: “La que no tiene filo ni punta.”
Espada del Perrillo: “Aquella cuya marca era un animal pequeño grabado en la hoja.” Famosas espadas de lazo de los Siglos XVI y XVII, atribuídas al espadero Julián del Rey (que labró en Toledo y Zaragoza), también conocido como Julián el Moro, hispano árabe converso, que habría labrado espadas para el último rey nazarí de Granada Boabdil. Su punzón consistía en un perro o un pequeño animal con el rabo en alto, punzonado en la hoja y rellenado con cobre o latón. Se le adjudican también espadas ginetas de ancha hoja y buen filo utilizadas hasta fines del siglo XV, que corresponderían a la frase del Quijote: “con solo una espada y no de las del perrillo cortadoras”. También en Solingen y Passau, se conocieron espadas cuyo emblema era un lobo estilizado corriendo con el rabo huído, llamadas “del lobo”. Otra opinión sostiene que el “perrillo” pudo haber sido una marca de contraste o gremial, acreditando la buena calidad de una espada y no la marca del maestro espadero que la labró. Armeros posteriores a Julián del Rey, como Sebastián Hernández, utilizaron ocasionalmente en sus hojas la marca del “perrillo” como un símbolo que acreditase calidad.
Espada en cinta: “La que va en la cintura.”
Espada negra: “La que no tenía filo ni punta. Espada de hierro usada en esgrima.”
Espadachín: “Valentón.” Se llamó así al hombre diestro en el manejo de la espada y espadero al artesano que las labraba.
Espaldar: “Pieza de la armadura.” Protegía la espalda.
Espaldarazo: “Toque con la espada en cada hombro para armar caballero.” El aspirante podía también recibir tres golpes en el cuello con el plano de la hoja, después de pasar la noche en blanco, y previo compromiso de sostener la religión y la honra de la caballería. Vid en este blog “La mejor razón la espada.”
Espalder: “En las galeras, encargado de marcar el ritmo de remada.”
Estacada: “Terreno de combate.”
Estilo: El que “corresponde según las normas de caballería.”
Estocada: “Golpe con la punta de la espada.”
Estoque: “Espada larga.” Arma blanca con hoja de doble filo, vaciada a dos mesas delimitadas por una espina central, sección romboidal y punta aguzada y reforzada. Data del Siglo XIV y fue la segunda espada portada por el hombre de armas a caballo. Con ella penetraba en los intersticios del harnois blanc, para alcanzar el cuerpo de su enemigo.
Facinoroso: “Facineroso, malhechor.” Facinorosus. Proviene del latín facinus nefarium con el sentido de delincuente habitual.
Famoso: “Digno de fama, bueno.”
Fanal: “Farol que servía de insignia de la galera real.”
Fendiente: “Golpe de espada dado de arriba abajo.”
Ferida: “Herida.”
Ferir: “Herir.”
Ferrado: “De acero.”
Ferro: “Ancla.”
Fragata: (Ligera): “Corbeta, embarcación de guerra.”
Friscal: “Fiscal.” Termino utilizado por Sancho y corregido por Don Quijote.
Gala: (Hacer) “Preciarse y gloriarse de” una acción.
Galeota: “Galera pequeña.”
Galeote: “Delincuente condenado a galeras.”
Galera: (Echar a) “Condenar a remar en las galeras.”
Gallardete: “Banderola.”
Galope: “Marcha de la caballería, más rápida que el trote.”
Gastador: “En lenguaje militar zapador.”
General: “En Cataluña comandante de una flota de cuatro buques.”
Genízaro: “Soldado de infantería y especialmente de la guardia imperial turca.” Genízaros o Jenízaros (Nuevas tropas). En un sentido lato soldados de infantería altamente entrenados para la protección del sultán y el palacio real, reclutados entre descendientes de cautivos cristianos (1330). En un sentido amplio, comprende a indígenas americanos (genízaros), descendientes de la servidumbre española y/o producto de la mezcla de razas indias en la frontera de USA y Méjico. Reconocidos como grupo étnico por New México en 2007.
Gerifalte: “Ave de cetrería, ladrón, persona que sobresale en lo que hace.”
Gola: “Pieza de la armadura que protegía el cuello.”
Greba: “Parte de la armadura que protegía desde la rodilla hasta el tobillo.”
Grillos: “Grilletes.”
Grumete: “Muchacho que aprende el oficio de marinero.”
Guarda: “Guardián, centinela.”
Guerra buena: “Guerra justa.” Vgr. guerra defensiva.
Gurapas: “Condena en galeras.”
Hacha: “Antorcha” o también “instrumento cortante que se puede usar como arma.” El hacha como el cuchillo puede ser definida como arma – instrumento, sin perjuicio de que en ambos casos se pueda distinguir entre los ejemplares meramente utilitarios (herramientas, que pueden ocasionalmente fungir como armas de defensa), de los específicamente creados como armas ofensivas, tales la Francisca de germanos y francos y el Tomahawk de los nativos americanos, adoptado y perfeccionado mas tarde por los colonos del norte. Así también las llamadas hachas de armas, de guerra, de petos, las danesas o vikingas y las de abordaje.
Hidalgo escuderil: “El que era pobre.”
Hidalguía: “Nobleza.”
Hierro: “Arma de hierro.”
Hijodalgo: “Hidalgo, persona de clase noble.”
Imperatorio: “Que pertenece al emperador o a la potestad y majestad imperiales.”
Jaez: “Arnés.”
Jara: “Flecha.” Llamada también sagita del latín sagitta (flecha o saeta), y de sagittarius, arquero. La constelación de sagitario esta representada por un mítico centauro armado de arco y flecha.
Jarcia: “Cordaje, aparejos.” Conjunto de aparejos, cables y cabos de la navegación a vela. Pueden distinguirse las jarcias de amarre, común a todos los buques, las jarcias de labor y las jarcias muertas, que sujetan ininterrumpidamente los mástiles en forma tensa y lateral.
Jirón: “Pendón que remata en punta.”
Jubón de armar: “Jubón acolchado.”
Justiciar: “Juzgar.”
Lanzón: “Palo corto con punta.”
Las negras: Alusión del bachiller Corzuelo a las espadas de esgrima que transportaba el Licenciado, y que concluirá con el asalto de esgrima en el que el primero resultará perdidoso.
Levente: “Soldado de marina.”
Libro de caballerías: “Narración en que se contaban las hazañas de caballeros andantes.” Sesenta y tres libros o novelas de caballería que tuvieron amplia difusión en España y en menor medida en Portugal, Francia e Italia, hasta principios del Siglo XVII (1603). Entre ellos: Espejo de príncipes y caballeros, Policisne de Boecia, Amadís de Gaula, Amadís de Grecia, Amadís de Francia, Florando de Inglaterra, Floriseo, Renaldo de Montalbán, etc.
Lladre: “Ladrón.” En catalán.
Llevar: “Enfrentarse.”
Loriga: “Cota de malla ligera.”
Maestre de campo: “El que mandaba un tercio del ejército.”
Malandrín: “Maligno, perverso, bellaco.”
Malferido: “Malherido.”
Malla: “Armadura de tejido metálico.” Cota de malla.
Mandoble: “Golpe con el brazo rígido, moviendo la espada solo con la muñeca.” “Golpe dado con el brazo rígido.” También aplicable a la espada de dos manos o de lansquenete (mercenarios suizos y germanos), y por extensión a la de mano y media.
Mantener: “Jefe de caballeros en un torneo.”
Mesnada: “Grupo de hombres armados.”
Milite: “Soldado”
Minar: “Excavar un túnel para llenarlo de explosivos.” Vid contramina.
Mitra: “Capirote de los condenados por la inquisición.”
Nyerros i Cadells: Facciones catalanas duramente enfrentadas del Siglo XVI, que alcanzaba a todos los estamentos sociales, incluída la esfera gubernamental (Generalitat). La primera cuyo nombre deriva de Nyerr, actual Francia, estaba integrada por campesinos y bandoleros, que defendían a un sector de la nobleza compuesto por señores feudales. La segunda sostenía al sector contrario y a los citadinos barceloneses.
Partesana: “Arma parecida a la alabarda.” Se diferencia de esta en que carece de veleta, aunque en los hombros de su ancha hoja de posición vertical, rematan dos cuchillas idénticas, que terminan en puntas curvadas. Conforme a la inclinación de estas últimas, se las distinguía en corcesca, roncona o espontón. Su origen en Occidente data del siglo XIV.
Pedreñal: “Escopeta que se disparaba con pedernal.” Escopetas cortas o pistoletes provistos de llave de chispa. Dice Demaría que así se llamó a las pistolas de cañón muy largo con llave de rueda o a la española, utilizadas en Cataluña y producidas en Ripoll. Vid Rafael M. Demaría. Historia de las Armas de Fuego en Argentina. Buenos Aires, 1972
Perder tierra: En esgrima “retroceder” ante el avance del adversario. “En los primeros años del siglo XVII fueron muy vivas las polémicas en torno a si la esgrima podía ser considerada ciencia exacta, cercana a la geometría.” Alusión del bachiller Corchuelo en ocasión de desafiar al Licenciado.
Peto: “Pieza de la armadura que protege el pecho.”
Pistola: (Claudia Jerónima personaje del Quijote, portaba un par de ellas en el momento de su encuentro con el bandolero Roque Guinart). Arma corta de fuego cuyo nombre pudo derivar de Pistoia, ciudad italiana donde se habrían fabricado las primeras en 1540. Otra versión señala que ya se conocían en Alemania en 1512 y que su nombre procedería de una moneda homónima, cuyo diámetro era semejante al calibre de aquellas. Tropas montadas como los escopeteros a caballo o los estradiotes (mercenarios albaneses que portaban una lanza llamada estradiota), fueron los primeros en usarlas.
Pistoletes: “Arma de fuego, pequeño arcabuz.” También aplicable a pistola existiendo por aquél tiempo una sinonimia entre ambos términos. (Vid Demaría O.C.)
Pluma: “La pluma no embota la lanza.” “Dedicarse a las letras no impide ser también un buen guerrero.” Julio Cesar considerado cúspide de las letras latinas puede ser un buen ejemplo, o mas cercanamente el Mariscal prusiano Helmuth Von Moltke (1800-1891), quién diseño la estrategia en las guerras de unificación alemana (1864, 1866 y 1870/1871), que concluyeron con la creación del 2° Reich, sin perjuicio de ser un relevante escritor militar.
Plumaje: “Penacho de plumas que se pone por adorno en los sombreros y casco.”
Podenco: “Perro de caza.” Perros de caza de antiguo origen. Su difusión en países del Mediterráneo se atribuye a los fenicios y su aspecto se asemeja al chacal o Anubis, dios de los muertos en el antiguo Egipto. En España se los distingue entre otras razas, en catalán o ibicenco, gallego, andaluz o canario.
Postura: “En guardia. Preparado para entrar en combate.”
Prez: “Honor que se adquiría con una acción gloriosa.”
Puente levadiza y honda cava: “Plataforma que en los castillos se ponía sobre el foso.” Puente levadizo de los castillos del Medioevo para cruzar sobre el foso que circundaba la muralla exterior, accionado mediante cadenas, contrapesos, cuerdas y poleas.
Puesto: “En la caza, lugar donde se espera a los animales.” Caza al acecho, por oposición a la caza al rececho, en la que se persigue a la presa a campo traviesa.
Quinto: “Ver tercio.”                                                                              
Ramón de Hoces: Controvertido personaje apodado “el sevillano”, cuya existencia nunca fue debidamente acreditada. De profesión puñalero es mencionado por Sancho Panza y reconocido por Don Quijote, como afamado labrador de puñales buidos, es decir provistos de hoja acanalada y muy afilada. Otra versión (James D. Lavin. A History of Spanish Firearms), sostiene que Cervantes pudo haberse inspirado para la creación del personaje en Simón de Hoces “el Augsburgués,” armero natural de Augsburgo radicado en la España del siglo XVI, quién haciendo honor a su apellido utilizaba un punzón en forma de hoz.
Rampante: “En heráldica, animal erguido sobre las patas traseras.”
Regente: “Presidente o juez principal de la audiencia.”
Regidor: “Miembro del ayuntamiento.”
Rencuentro: “Combate.”
Reptar: “Retar, desafiar.”
Retar: “Desafiar.”
Revellín: “Torre de vigía.”
Revés: “Golpe dado con la espada.”
Ristre: “Soporte para la lanza fijado en el peto de la coraza.” Desaparecido el arnés blanco y aún el peto utilizado por los regimientos de coraceros hasta el Siglo XIX, se utilizó la expresión “lanza en ristre” como la acción de empuñar la lanza para iniciar el combate.
Rodela: “Escudo pequeño y redondo.” La rodela y la daga de mano izquierda se usaron junto con el Rapier (Siglo XVI), en los llamados combates de armas dobles.
Rondar: “Hacer la ronda de vigilancia nocturna.”
Roque Guinart (1582 – 1635): Referencia a un bandolero catalán miembro de los nyerros, conocido como Perot lo lladre o Pedrote, que asolaba los alrededores de Barcelona y cuyo verdadero nombre era Rocaguinarda. Habría sido finalmente indultado, a cambio de combatir como oficial de los tercios españoles en Nápoles.
Saco: “En lenguaje militar, saquear.”
Sambenito: “Túnica que llevaban los condenados por la Inquisición.”
Santa Hermandad: Milicia policíaca rural creada por los Reyes Católicos. (1476 – 1835).
Santiago y Cierra España: “Invocación de los españoles al acometer en una batalla.”
Santiago: Santiago apóstol, aparecido conforme a la tradición en la batalla de Clavijo (844). Su sepulcro fue encontrado en el Campo de la Estrella (Compostela), en el año 813.
Señuelo: “Reclamo para cazar aves.”
Sobrevista: “Poncho con que se cubría la coraza.” También conocido como sobreveste o sobrevesta. El término reconoce su origen en la palabra sobrevestir.
Soldada: “Sueldo, salario.” Pago del sueldo o salario al soldado.
Soldadesca: (A la) “Al uso de los soldados.”
Sus: “Voz para ordenar que se ejecute con celeridad algo.”
Tahalí: “Tira de cuero para colgar la espada.” También conocido como talabarte, cruzaba pecho y espalda de derecha a izquierda donde pendía la espada. El tahalí o porta sable, en una versión acotada y fijado en el cinto, continuó en uso hasta nuestros días. También existen bayonetas - cuchillo, cuchillos de combate y machetes militares, con un tahalí incorporado al cuerpo mismo de la vaina. Vid también Biricú en glosarios de este blog.
Tapaboca: “Golpe dado con la punta de la espada.”
Tercio: “Regimiento militar.” Unidad militar compuesta por veteranos profesionales del ejército español bajo los Austrias. Se los clasifica en tercios viejos como los de Sicilia, Nápoles y Lombardía o nuevos como la Legión Española (Tercio de extranjeros), creada en 1920 por el comandante José Millán Astray para operar en el norte de África (Marruecos español). El vocablo pudo derivar de Tercia, unidad militar en tiempos de la dominación romana en España, o por los tres mil hombres de los que al parecer los tercios se componían.
Tizona: “Espada.” Nombre con el que también se conoció a una de las dos espadas del Cid Campeador, llamándose la otra Colada.
Torneo: “Combate de caballeros en grupo.” Por oposición a la justa que era el combate entre dos caballeros, separados por una línea divisoria llamada liza.
Trinchea: “Trinchera.”
Trinchear: “Atrincherar.”
Turquesa: “Molde.” Nombre con el que se conocía el molde para fundir la bala rasa.
Vara palo: “Vara larga y gruesa. Golpe dado con una vara o un palo.”
Vara: “Bastón de mando.”
Venablo: “Lanza corta.”
Vereda: “Parte del terreno que cada cazador cubre desde el puesto.”
Virote: “Dardo.” También conocido como saeta, vira o perno de ballesta. Eladio Baldovín Ruiz en Tropas de la Casa Real. Historia Orgánica (AF Editores. Valladolid, 2009), al abordar el título "Archeros (Arqueros) de Borgoña", aporta los términos pasador y viraton (Sic), aplicados al proyectil disparado por la ballesta. (Circa 1500).
Visera: (Calar la) “Bajar la parte del yelmo que cubre el rostro.” Celada con movimiento de arriba a abajo y viceversa.
Visorrey: “Virrey, representante del rey.”
Volatería: “Cetrería.”
Yelmo: “Parte de la armadura que resguardaba la cabeza y el rostro.” Evolución del casco por la incorporación de protección nasal frente a la acción de la espada, y de las astillas provenientes de las lanzas quebradas en los torneos (recuérdese la expresión “romper lanzas”). Su nombre procede de la voz germánica helm y podía ser abierto o cerrado. Partes del yelmo fueron: la celada con o sin movimiento y la babera que protegía la boca, la mandíbula y el mentón.
Zapatilla: “Botón que llevan en la punta las espadas de esgrima.” El botón o zapatilla, de cuero o metal se utilizó en las espadas a fin de practicar esgrima sin riesgos, sobre todo en la italiana a partir del Siglo XVI (con espada ropera o rapier), consistente en el arte de utilizar solo la punta de la espada. Las de esgrima propiamente dichas (espada, florete y sable en la actualidad), carecen también de filo y punta, rematando la hoja en un botón romo que forma parte de la misma, y ya no es removible.


Miguel de Cervantes Saavedra


Referencia:

*) Miguel de Cervantes. Don Quijote de la Mancha. Real Academia Española. Asociación de Academias de la Lengua Española. Segunda Edición del 4to. Centenario. Alfaguara. Barcelona, 2015
La primera parte del Quijote se publicó en 1605 bajo el título “El Ingenioso Hidalgo Don Quixote de la Mancha” y la segunda en 1615 como “Segunda parte del Ingenioso Cavallero Don Quixote de la Mancha.” Una versión apócrifa de la segunda parte del Quijote, atribuida a Alonso Fernández de Avellaneda fue publicada en 1614.
La Real Academia Española fue fundada en 1713, siendo sus primeras publicaciones el Diccionario de Autoridades, la Ortografía y la Gramática. En 1780 dispuso la publicación del Quijote, impreso por D. Joaquín de Ibarra, cuyas viñetas, cabeceras y otros ornamentos se reproducen en la edición del 4to. Centenario.

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